Presión, temperatura, carga, velocidad y condiciones de las rutas pueden determinar el desempeño de un neumático OTR. Salfa plantea que una gestión técnica durante todo su ciclo de vida permite reducir detenciones, extender su uso y controlar costos operacionales.
En una operación minera, elegir un neumático OTR ya no pasa únicamente por comparar precio, marca o especificaciones técnicas. Las condiciones particulares de cada faena y la forma en que el neumático es utilizado durante su vida útil pueden terminar teniendo un impacto directo tanto en su rendimiento como en la disponibilidad de los equipos.
El punto es especialmente relevante considerando el peso que tienen estos componentes dentro de los costos de una operación minera.
“El principal desafío que tienen hoy en día las empresas mineras es hacer un uso eficiente de los neumáticos OTR, ya que si evaluamos cuáles son los costos de operación que más impactan a las operaciones mineras, los neumáticos siempre están dentro del ranking de los cinco costos más importantes de la operación. Es por esto que hacer una utilización eficiente de este recurso es clave para reducir los costos de operación”, explica Jorge Rogel, Product Manager de Neumáticos OTR de Salfa.
En este contexto, la compañía sostiene que el rol de los proveedores ha comenzado a evolucionar desde la simple comercialización de neumáticos hacia un modelo que incorpora asesoría técnica, análisis de información operacional, seguimiento del desempeño y gestión del producto hasta el término de su vida útil.
Un neumático para cada operación
Uno de los errores que Salfa observa con mayor frecuencia es seleccionar neumáticos sin analizar previamente las condiciones reales en las que deberán operar. Una decisión basada principalmente en precio puede terminar utilizando un producto que no fue diseñado para las exigencias particulares de una determinada faena.
Entre las variables que deben considerarse aparecen el tipo de equipo, las rutas de acarreo, las cargas transportadas, las velocidades de desplazamiento, las características del terreno, la temperatura ambiente y la ubicación geográfica.
También resulta relevante el TKPH —tonelada-kilómetro por hora—, indicador que relaciona carga y velocidad y permite determinar si un neumático está trabajando dentro de los límites térmicos para los cuales fue diseñado.
Dentro de todas estas variables, sin embargo, existen dos particularmente críticas.
“Los factores que determinan principalmente la vida útil de los neumáticos, los críticos, son la presión y la temperatura. Es clave monitorear cada uno de estos factores para velar por una operación segura y que el neumático no falle estructuralmente”, señala Rogel.
A ellos se suman las cargas, velocidades y temperatura ambiente. Una combinación de sobrecarga y mayores velocidades, por ejemplo, puede aumentar la generación de temperatura interna y acelerar el deterioro del neumático.
“Como concepto general, se maneja que los neumáticos nacen y mueren del calor. Nacen en el proceso de vulcanización, donde son expuestos a altas temperaturas y presiones, y durante su vida útil la temperatura termina degradando su vida”, agrega el ejecutivo.
Gestionar el desempeño
La elección correcta es, por lo tanto, solo el primer paso. Durante la operación también es necesario controlar que el neumático permanezca dentro de sus parámetros de diseño y detectar aquellos factores que puedan generar desgastes o fallas prematuras.
Esto incluye mantener una presión adecuada, controlar cargas y velocidades y prestar atención al estado de las pistas de acarreo, cuya conservación puede incidir considerablemente en el desempeño.
En ese ámbito, Salfa ha puesto parte de su foco en recopilar y analizar información directamente desde las faenas, buscando identificar oportunidades de mejora junto a los equipos de sus clientes.
“Otro punto importante es la recopilación de datos de cada una de las faenas y analizarlos con nuestros clientes para mostrarles dónde tienen las oportunidades de mejora para optimizar la vida útil de los neumáticos. Con este trabajo, se busca dar una óptima utilización a los neumáticos y ayudar a nuestros clientes a reducir sus costos de operación”, explica Rogel.
La lógica detrás de este trabajo es que extender la vida útil no solo disminuye el costo asociado al consumo de neumáticos. También puede reducir la frecuencia de cambios y, con ello, los tiempos en que un equipo permanece fuera de servicio.
Para ello, la asesoría considera análisis de las condiciones operacionales, evaluación de los neumáticos en uso, revisión de las causas de bajas y reportabilidad sobre su desempeño.
Salfa: desde la selección hasta la disposición final
La propuesta de Salfa busca acompañar al cliente durante todo el ciclo de vida del neumático: desde el levantamiento inicial de las condiciones de la operación y la selección del producto hasta su seguimiento en terreno y posterior disposición.
La experiencia acumulada trabajando con distintas operaciones permite, según la compañía, contrastar las características de los productos disponibles con las exigencias específicas de cada faena.
Dentro de su oferta, Salfa trabaja actualmente con ZC Rubber, fabricante asiático que incorporó en 2022 a Tianli, compañía con más de 30 años de experiencia en el desarrollo de neumáticos fuera de carretera para aplicaciones como minería, agricultura y operaciones portuarias.
El ciclo se completa una vez que el neumático queda fuera de servicio. Salfa forma parte de sistemas de gestión de residuos que permiten canalizar su disposición final, incorporando así una dimensión ambiental que también ha ganado importancia en las exigencias de las compañías mineras hacia sus proveedores.
Tecnología y datos
Hacia adelante, la gestión de neumáticos OTR debería estar cada vez más vinculada al uso de información operacional y tecnologías capaces de monitorear las variables que determinan su comportamiento.
Para Salfa, el desafío será utilizar esos datos no solo para detectar problemas, sino también para anticiparlos y generar procesos permanentes de mejora.
La recomendación para las áreas de mantenimiento apunta justamente en esa dirección: controlar sistemáticamente aquellos factores operacionales que afectan la vida útil del neumático y utilizar esa información para corregir desviaciones.
En definitiva, bajo esta mirada el neumático deja de ser únicamente un insumo que se compra y reemplaza. Su desempeño pasa a depender de una gestión continua que comienza antes de la adquisición, sigue durante toda su operación y puede terminar incidiendo directamente en disponibilidad, seguridad y costos de la faena.
