Estudio estima que grandes minas de cobre en Chile tienen un 5,2% de su producción expuesta a interrupciones

Un nuevo índice elaborado por GEM Mining Consulting analizó 14 operaciones y evaluó amenazas asociadas a conflictos laborales, clima, seguridad y condiciones geológicas.

Un nuevo estudio puso cifras a uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente la minería chilena: la exposición de sus operaciones a eventos capaces de interrumpir la producción.

El análisis, elaborado por GEM Mining Consulting, evaluó 14 grandes minas de cobre en Chile frente a ocho categorías de riesgo y estimó que, en promedio, un 5,2% de su producción se encuentra expuesta a interrupciones derivadas de factores operacionales, laborales, climáticos, de seguridad y geológicos.

Entre las operaciones con mayor exposición aparecen El Teniente, con un nivel estimado de 9%; Los Pelambres, con 8%; y Escondida, con 7,5%. Según el estudio, nueve de las 14 faenas evaluadas presentan al menos una categoría de riesgo considerada alta.

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El indicador no proyecta directamente una caída equivalente de producción, sino que busca estimar cuánto volumen podría verse afectado bajo distintos escenarios de interrupción.

La metodología adquiere relevancia en un momento en que la minería del cobre enfrenta una combinación de restricciones que van desde menores leyes minerales y dificultades operacionales hasta eventos climáticos extremos y negociaciones laborales.

Chile continúa siendo el principal productor mundial de cobre, pero durante los últimos años su producción se ha mantenido relativamente estancada pese al desarrollo de nuevos proyectos y expansiones.

En ese contexto, la capacidad de anticipar interrupciones comienza a transformarse en una variable cada vez más relevante para las compañías, especialmente en operaciones de gran escala donde eventos de corta duración pueden generar efectos significativos sobre los volúmenes anuales.

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El estudio también refuerza una tendencia que ha ganado espacio en la industria: complementar los indicadores tradicionales de producción, costos y leyes minerales con herramientas que permitan medir la resiliencia operacional de cada faena.

En un escenario internacional marcado por expectativas de mayor demanda de cobre asociada a electrificación, redes eléctricas y transición energética, la continuidad operacional se vuelve especialmente crítica.

El desafío para Chile ya no pasa únicamente por agregar nueva capacidad productiva, sino también por reducir la vulnerabilidad de las toneladas que actualmente ya están incorporadas al sistema.