Menor producción de cobre golpea crecimiento chileno y abre debate sobre estancamiento estructural de la minería

Chile produjo 7,7% menos cobre entre enero y agosto y la contracción minera ya está afectando las perspectivas de crecimiento de la economía. El deterioro reabre la discusión sobre cuánto corresponde a problemas transitorios y cuánto refleja limitaciones de largo plazo del sector.

La caída de la producción chilena de cobre dejó de ser únicamente un problema de la industria minera y comenzó a transformarse en uno de los principales factores que condicionan el desempeño de la economía nacional durante 2026.

Entre enero y agosto, Chile produjo aproximadamente 270 mil toneladas menos de cobre que durante el mismo período del año anterior, equivalente a una disminución acumulada de 7,7%. Solo en agosto, la actividad minera registró una contracción interanual de 17,4%.

El deterioro ha contribuido a debilitar las perspectivas de crecimiento del país. Según antecedentes recogidos por El País, la estimación de crecimiento económico del Gobierno para 2026 se redujo desde 1,8% a 0,7%, en un escenario donde el bajo desempeño de la minería aparece como uno de los principales factores detrás del ajuste.

El Banco Central ya había advertido durante los últimos meses sobre el peso de la actividad minera en el desempeño económico.

En agosto, el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) cayó 1% en doce meses, resultado explicado en gran medida por el retroceso del sector minero. La actividad no minera, en contraste, aumentó 1,4% interanual.

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La menor producción responde a una combinación de factores.

Entre ellos aparecen menores leyes minerales, mantenciones programadas y no programadas, dificultades operacionales en algunas de las principales faenas y eventos climáticos que han afectado particularmente al norte del país.

El Gobierno ha sostenido que una parte relevante del deterioro corresponde a factores transitorios. El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, señaló a comienzos de octubre que durante los últimos meses se han registrado problemas puntuales que deberían comenzar a revertirse y afirmó que existen mejores perspectivas para la producción durante 2027.

Sin embargo, otros análisis apuntan a problemas de carácter más estructural.

La producción chilena de cobre se mantiene prácticamente estancada desde hace más de una década, a pesar de los elevados niveles de inversión registrados durante ese período. El envejecimiento de los yacimientos, la disminución de leyes minerales, los mayores requerimientos energéticos y de agua, y los tiempos necesarios para desarrollar nuevos proyectos han incrementado las dificultades para sostener los volúmenes históricos.

El retroceso productivo adquiere especial relevancia debido a que ocurre en un escenario internacional particularmente favorable para el precio del cobre.

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Esto significa que Chile enfrenta simultáneamente precios excepcionalmente altos y una menor capacidad para aprovecharlos mediante mayores volúmenes de producción.

La situación también tiene consecuencias fiscales. La minería es una de las principales fuentes de ingresos tributarios del país y los resultados de Codelco y de las grandes compañías privadas inciden directamente en la recaudación asociada al cobre.

El debate que se abre para los próximos años será, por tanto, determinar cuánto de la caída actual puede recuperarse mediante normalización operacional y cuánto exige modificaciones más profundas en productividad, inversión, permisos y desarrollo de nueva capacidad minera.

El Gobierno ha comenzado a responder mediante una agenda orientada a destrabar inversiones y acelerar proyectos. Durante el primer trimestre de este año ingresaron al sistema de evaluación ambiental iniciativas mineras por US$17.320 millones, entre ellas la continuidad operacional de El Abra, una nueva concentradora para Escondida y un proyecto de extracción directa de litio de Albemarle.

El desafío será que esa nueva cartera de inversiones consiga transformarse en producción antes de que el deterioro de las operaciones existentes siga erosionando la posición de Chile como principal productor mundial de cobre.