[Opinión] El futuro del cobre en Chile se construye hoy

Por Patricio Turner, asociado senior del área de Minería de Cariola Díez Pérez-Cotapos

La minería ha sido uno de los pilares del desarrollo de Chile. Desde el salitre hasta el cobre, ha contribuido a financiar infraestructura y servicios públicos, generar empleo y conectar al país con los mercados internacionales. Sostener ese aporte exige convertir nuestro potencial geológico en nuevos proyectos y oportunidades.

El escenario internacional abre un horizonte para Chile. La expansión de las redes eléctricas, los vehículos eléctricos y los centros de datos requerirá más cobre. Según S&P Global, la demanda mundial podría aumentar de unos 28 millones de toneladas anuales en 2025 a 42 millones en 2040, un incremento del 50%. Aprovechar esa demanda exige preparar hoy los proyectos que podrán abastecerla. Como país, no podemos darnos el lujo de dejar pasar esta oportunidad.

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Sin embargo, la inversión en nuevos proyectos aún tiene un rol limitado. Según Cochilco, solo el 19% de la inversión contemplada en la cartera minera 2025–2034 corresponde a proyectos greenfield, que habilitan nuevos yacimientos y minas. El 81% restante se concentra en reposición y expansión de operaciones existentes. Ambas inversiones son necesarias, pero renovar la base productiva exige dar mayor impulso a la exploración.

Ese esfuerzo requiere tiempo, recursos y disposición a asumir riesgos. Entre un prospecto y una operación viable median años de estudios, evaluaciones y búsqueda de financiamiento. Cuando el costo de mantener una concesión aumenta, puede dificultar el desarrollo de proyectos, especialmente para pequeños productores y empresas junior.

En ese contexto, la reforma al amparo minero, aprobada por el Congreso y despachada al Ejecutivo, representa un avance. El texto elimina el cobro progresivo de patentes, amplía las causales de rebaja y simplifica requisitos. Además, incorpora la entrega de información geológica, con recepción conforme certificada por Sernageomin, como una vía para acceder al beneficio.

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Esta reforma, impulsada por el Ejecutivo a través de los ministerios de Minería y Hacienda va en la dirección correcta. Costos previsibles y procedimientos claros permiten planificar y destinar más recursos al desarrollo de proyectos.

Lo que está en juego trasciende al sector. En un contexto de alto desempleo y bajo crecimiento, Chile necesita inversión. La minería puede ser parte de la solución al impulsar las economías regionales, generar nuevas oportunidades de trabajo y aportar recursos fiscales para atender las necesidades del país. La reforma al amparo minero puede contribuir a ese propósito, por el bien de todos los chilenos.