La compañía deberá responder más de 2.600 requerimientos y observaciones antes de continuar la tramitación de su proyecto de expansión.
El Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de Antofagasta suspendió hasta el 17 de diciembre de 2026 la evaluación del proyecto de continuidad operacional de Minera El Abra, iniciativa que contempla una inversión de US$7.500 millones y busca extender por 40 años la vida útil de la faena.
La suspensión fue solicitada por la compañía, controlada por Freeport-McMoRan (51%) y Codelco (49%), para preparar la Adenda con que deberá responder las observaciones formuladas durante la primera etapa de evaluación ambiental.
El Abra había solicitado originalmente extender la suspensión hasta mayo de 2027. Sin embargo, el SEA fijó diciembre como plazo, considerando que distintos estudios y ajustes de ingeniería requeridos pueden desarrollarse de manera simultánea.
Más de 2.600 observaciones y requerimientos
La compañía deberá abordar cerca de 1.900 requerimientos sectoriales y 738 observaciones ciudadanas, contenidos en el primer Informe Consolidado de Solicitudes de Aclaraciones, Rectificaciones o Ampliaciones (ICSARA).
Entre los antecedentes adicionales solicitados se encuentran estudios relacionados con ecosistemas altoandinos, biodiversidad marina y medio humano, además de la actualización de los modelos conceptuales y numéricos hidrogeológicos utilizados para evaluar los impactos de la futura operación.
También deberá reestructurarse el inventario de emisiones incorporando información de la estación Oasis y reforzarse el Plan de Alerta Temprana (PAT), particularmente en materias relacionadas con la protección de recursos hídricos y el entorno del río Loa.
La presentación de la Adenda en diciembre será el siguiente hito dentro del proceso de evaluación ambiental.
Nueva concentradora y transición hacia agua desalada
El proyecto, denominado “Continuidad Operacional Minera El Abra y Desarrollo de Planta Concentradora con Transición Hídrica a Agua Desalada”, apunta a extender la operación durante cuatro décadas y avanzar desde el actual procesamiento de minerales oxidados hacia la explotación de sulfuros.
La iniciativa considera una nueva planta concentradora con capacidad para procesar hasta 300.000 toneladas diarias, junto con la ampliación del rajo, nuevas instalaciones de chancado y un depósito de relaves espesados.
Uno de sus principales componentes es la transformación del sistema de abastecimiento hídrico. El proyecto contempla construir una planta desalinizadora al sur de Tocopilla y un acueducto de 146 kilómetros para transportar agua hasta la operación.
Tras un período de transición de cinco años, la faena dejaría de utilizar agua industrial proveniente del Salar de Ascotán.
De avanzar en su evaluación y posteriores etapas de desarrollo, el proyecto permitiría prolongar la producción de El Abra y representa una de las mayores inversiones actualmente en evaluación para la minería chilena. Durante su construcción se proyecta una demanda máxima de 4.587 trabajadores.
