Un análisis de los resultados de BHP, Antofagasta Minerals y Anglo American revela una caída generalizada, liderada por Escondida y Spence.
Ocho grandes operaciones mineras chilenas acumularon una producción de 1.617.000 toneladas de cobre entre enero y septiembre de 2026, frente a 1.816.000 toneladas registradas en igual período del año anterior.
La diferencia representa una disminución de aproximadamente 199.000 toneladas, equivalente al 11%, según un análisis publicado por Revista Digital Minera REDIMIN a partir de los reportes operacionales de BHP, Antofagasta Minerals y Anglo American.
El retroceso refleja las dificultades que enfrentan algunas de las principales faenas cupríferas del país, afectadas por menores leyes minerales, condiciones climáticas adversas y restricciones operacionales.
Escondida concentra la mayor caída
Minera Escondida registró la disminución más significativa en términos absolutos dentro del grupo analizado.
La operación produjo aproximadamente 868.000 toneladas de cobre entre enero y septiembre, frente a 990.000 toneladas durante el mismo período de 2025.
La diferencia equivale a 122.000 toneladas menos, una caída cercana al 12%.
El desempeño estuvo condicionado por la reducción de la ley del mineral procesado, además de interrupciones operacionales y condiciones meteorológicas adversas registradas durante el invierno.
Spence también presentó una disminución relevante, con una producción acumulada de 146.000 toneladas, frente a 197.000 toneladas del período comparable anterior.
El retroceso de aproximadamente 26% fue el mayor en términos porcentuales entre las operaciones examinadas y estuvo vinculado principalmente a menores leyes minerales.
Centinela retrocede y Los Pelambres muestra recuperación
Las operaciones de Antofagasta Minerals también enfrentaron dificultades productivas durante los primeros nueve meses del año.
Centinela acumuló aproximadamente 144.000 toneladas de cobre, frente a 177.000 toneladas en igual período de 2025, equivalente a una caída cercana al 19%.
La disminución estuvo relacionada con el desempeño de sus líneas de concentrados y cátodos, afectadas por las características del mineral procesado.
Los Pelambres, en tanto, registró una disminución acumulada más moderada, cercana al 1%.
La operación produjo aproximadamente 213.000 toneladas hasta septiembre, aunque durante el tercer trimestre presentó una recuperación de 18% respecto del período inmediatamente anterior.
El avance estuvo asociado a mejores recuperaciones metalúrgicas y a la reducción de inventarios acumulados.
Los Bronces destaca entre las operaciones analizadas
A diferencia de la mayoría de las faenas examinadas, Los Bronces registró un incremento productivo durante los primeros nueve meses de 2026.
La operación de Anglo American alcanzó aproximadamente 137.000 toneladas de cobre, un aumento de 12% respecto de igual período de 2025.
El resultado estuvo vinculado a mayores volúmenes procesados y mejoras operacionales asociadas a la reactivación de una segunda planta.
Sin embargo, la faena también enfrentó restricciones durante el tercer trimestre debido a intensas nevadas y dificultades de mantenimiento.
Menores leyes elevan las exigencias productivas
La caída acumulada refleja una combinación de factores coyunturales y estructurales.
La disminución de leyes minerales obliga a procesar mayores volúmenes de material para obtener una cantidad equivalente de cobre fino, aumentando los requerimientos de energía, transporte, molienda y mantenimiento.
A ello se sumaron los eventos climáticos registrados durante el invierno de 2026, que provocaron interrupciones en caminos, dificultades logísticas y menores niveles de utilización de equipos en distintas operaciones.
Estas condiciones han limitado la capacidad de recuperación de algunas de las principales productoras del país.
Desafío para la producción chilena
Las ocho operaciones analizadas pertenecen a grupos que durante 2025 representaron aproximadamente el 47% de la producción nacional de cobre.
Por ello, la caída de 199.000 toneladas constituye un indicador relevante del deterioro productivo, aunque no debe interpretarse como la variación oficial del conjunto de la minería chilena.
El retroceso ocurre en un escenario de precios internacionales excepcionalmente elevados, que favorecen los ingresos por exportaciones pero no se han traducido en una recuperación generalizada de los volúmenes producidos.
Los resultados refuerzan la importancia de ejecutar proyectos de continuidad operacional, ampliar la capacidad de procesamiento y mejorar las recuperaciones metalúrgicas.
También muestran que la disponibilidad de recursos minerales debe complementarse con inversiones capaces de compensar el deterioro progresivo de las leyes y la infraestructura de los yacimientos existentes.
El desempeño del último trimestre será determinante para evaluar la magnitud final de la contracción productiva de 2026.
