Minería del cobre se acerca al 100% de electricidad renovable, pero su demanda energética crecerá más que la producción

Cochilco proyecta un aumento de 20,2% en el consumo eléctrico hacia 2034, mientras la menor huella de carbono comienza a ganar relevancia para el cobre chileno.

La minería chilena del cobre avanza hacia una matriz eléctrica prácticamente renovable, al mismo tiempo que enfrenta una creciente necesidad de energía para sostener su producción. De acuerdo con proyecciones de Cochilco, hacia 2030 el 98,6% de la electricidad utilizada por la industria podría provenir de fuentes renovables, consolidando un atributo que comienza a adquirir mayor relevancia frente a compradores y mercados internacionales.

El desafío está en la magnitud de la demanda futura. Según la “Proyección de consumo de energía eléctrica en la minería del cobre 2025-2034”, el consumo de la industria aumentaría desde 27,6 TWh hasta 33,3 TWh hacia 2034, equivalente a un crecimiento de 20,2%.

En el mismo período, la producción de cobre fino aumentaría 8,3%. En otras palabras, el consumo eléctrico crecería a un ritmo cercano a 2,4 veces el de la producción.

“La minería del cobre avanzará hacia una mayor intensidad eléctrica durante la próxima década. Las menores leyes, el envejecimiento de los yacimientos y la necesidad de procesar más material harán que el consumo eléctrico aumente a un ritmo mayor que la producción”, explica Claudia Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva (s) de Cochilco.

Menor huella de carbono como atributo del cobre chileno

Actualmente, cerca del 70% de la electricidad utilizada por la minería nacional proviene de energías renovables, situación que diferencia a Chile de otras jurisdicciones mineras donde las matrices eléctricas mantienen una mayor presencia de combustibles fósiles.

Esta característica comienza a adquirir una dimensión que va más allá de la reducción de emisiones, en la medida que compradores, inversionistas y entidades financieras incorporan criterios de descarbonización y trazabilidad en sus decisiones.

“A medida que avanzan la trazabilidad y las metas de descarbonización de los compradores globales, la huella de carbono de los minerales empieza a tomar una mayor relevancia comercial”, señala Bastián Del Mauro, analista de Mercado de Commodities Minerales de Plusmining y adherente de Compromiso Minero.

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Según el especialista, todavía no se trata necesariamente de nuevas barreras regulatorias para comercializar minerales, sino de un atributo que las propias compañías están incorporando a su posicionamiento frente a clientes, comunidades, gobiernos y financistas.

Antofagasta Minerals identifica además un beneficio operacional. La incorporación de energías renovables le ha permitido avanzar simultáneamente hacia un suministro eléctrico más sustentable y acceder a precios de energía más competitivos. La compañía también observa una mayor preocupación de consumidores internacionales e instituciones financieras por relacionarse con productores que incorporen la sostenibilidad dentro de sus operaciones.

Más procesamiento y agua de mar elevan el consumo

Parte importante del incremento proyectado en la demanda eléctrica responde a cambios estructurales en los yacimientos.

La concentración de minerales representará cerca del 55% del consumo eléctrico total de la minería del cobre hacia 2034, principalmente por la necesidad de procesar mayores cantidades de roca frente a la disminución de las leyes minerales.

A ello se suma el crecimiento del uso de agua de mar. La desalación y, especialmente, el bombeo del recurso desde la costa hacia operaciones ubicadas a gran altura harán que el consumo eléctrico asociado a este proceso aumente alrededor de 60% durante el período.

Un tercer factor será la progresiva electrificación de equipos que actualmente utilizan combustibles fósiles. Esta transformación permitirá reducir emisiones directas de las operaciones, pero trasladará parte de esa demanda energética hacia el sistema eléctrico.

Anglo American ya ha avanzado en esta dirección. Desde 2021, sus operaciones en Chile utilizan electricidad proveniente de fuentes renovables, lo que, según la compañía, permitió reducir cerca de 70% las emisiones de CO2 de sus operaciones al eliminar sus emisiones de Alcance 2.

El próximo desafío será avanzar desde el suministro renovable hacia la electrificación de procesos y equipos.

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“Ya existen pilotos en camiones eléctricos, sistemas de carga dinámica, vehículos de hidrógeno y soluciones avanzadas de almacenamiento; el desafío ahora es llevar estas tecnologías a escala de manera segura, eficiente y competitiva”, señala Nicolás Arriagada, especialista de Descarbonización de Anglo American.

El desafío de asegurar energía disponible

Una minería cada vez más electrificada también exigirá nuevas capacidades al sistema eléctrico nacional. El crecimiento de las energías solar y eólica deberá ir acompañado de almacenamiento, flexibilidad y capacidad suficiente para entregar suministro continuo a operaciones que funcionan las 24 horas.

“La minería ha aportado escala y demanda de largo plazo para el desarrollo de las energías renovables. Para sostener esa transformación basada en recursos variables, necesitamos integrar elementos que incorporen seguridad, flexibilidad y disponibilidad permanente”, sostiene Camilo Charme, director ejecutivo de Generadoras de Chile.

Parte de ese proceso ya comienza a trasladarse al interior de las propias operaciones mineras. BHP busca complementar el suministro renovable de Escondida y Spence mediante nuevos proyectos de generación solar y almacenamiento.

Ambas operaciones suscribieron acuerdos que consideran conjuntamente 195 MW de capacidad solar y otros 195 MW en baterías, con 960 MWh de almacenamiento, cuya entrada en operación está prevista a partir del año fiscal 2029.

“Estas iniciativas nos permitirán fortalecer la resiliencia del suministro y acompañar el crecimiento de largo plazo de nuestras operaciones manteniendo un abastecimiento eléctrico 100% renovable”, señala Christian Claveria, head de Servicios Estratégicos de BHP.

El escenario configura una nueva ecuación para la minería chilena: mientras el cobre será uno de los minerales fundamentales para electrificar la economía mundial, su producción requerirá cada vez más electricidad. La disponibilidad de energía renovable, competitiva y permanente será, por lo tanto, un factor cada vez más relevante para sostener el crecimiento de la industria y mantener una menor huella de carbono frente a otros productores globales.