El organismo aumentó 18% su estimación y anticipa que las cotizaciones seguirán en niveles elevados, impulsadas por la electrificación y dificultades productivas.
El Banco Mundial elevó en aproximadamente 18% su proyección para el precio promedio del cobre durante 2027, situándola en US$13.000 por tonelada, equivalentes a cerca de US$5,90 por libra, según su nuevo informe Commodity Markets Outlook, publicado en octubre.
La actualización representa un incremento significativo respecto de la estimación de US$11.000 por tonelada presentada en abril y refleja las expectativas de un mercado que continuará enfrentando restricciones de oferta, pese a la moderación prevista en algunas cotizaciones.
Para 2026, el organismo proyecta un precio promedio de US$13.200 por tonelada, por lo que anticipa una disminución de apenas 1,5% durante el próximo año.
Las cifras sugieren que el cobre podría mantener valores históricamente elevados durante un período prolongado, debido a las dificultades para incrementar la producción y al crecimiento esperado de la demanda de infraestructura eléctrica.
Oferta minera enfrenta dificultades para crecer
Uno de los principales factores considerados por el Banco Mundial corresponde a la limitada capacidad de respuesta de la producción minera frente al aumento de la demanda.
El desarrollo de nuevas operaciones requiere extensos períodos de exploración, evaluación ambiental, obtención de permisos, financiamiento y construcción.
A ello se suman menores leyes minerales, mayores costos operacionales y dificultades técnicas en algunos de los principales países productores.
El organismo identifica restricciones de producción en Chile e Indonesia, además de interrupciones en otras jurisdicciones, como factores que han contribuido a sostener los precios internacionales.
Estas condiciones dificultan que la oferta responda rápidamente a nuevos requerimientos del mercado, incluso cuando las cotizaciones entregan mayores incentivos para invertir.
Electrificación y centros de datos impulsarán la demanda
El informe destaca que las perspectivas del consumo de cobre estarán vinculadas principalmente al desarrollo de redes eléctricas, vehículos eléctricos, energías renovables e infraestructura tecnológica.
La expansión de los centros de datos constituye otro factor relevante, debido a sus necesidades de instalaciones eléctricas, equipos de distribución y suministro de energía.
Aunque la demanda mundial presentó cierta debilidad durante el primer semestre de 2026, el Banco Mundial anticipa una recuperación durante 2027 y 2028.
Esta combinación de crecimiento del consumo y dificultades de oferta contribuiría a mantener las cotizaciones cerca de sus máximos históricos.
Sin embargo, el organismo también advierte que la evolución de la actividad económica internacional, el comercio y los costos energéticos podría modificar las condiciones del mercado.
Inventarios y tensiones comerciales generan incertidumbre
Otro factor destacado en el análisis corresponde a los movimientos internacionales de inventarios de cobre.
Las expectativas de posibles modificaciones arancelarias en Estados Unidos han incentivado el traslado y almacenamiento de metal en ese mercado.
Esta situación ha contribuido a generar diferencias entre las condiciones de disponibilidad de cobre en distintas regiones y entre las cotizaciones de las principales bolsas.
El Banco Mundial también advierte sobre el aumento de medidas comerciales restrictivas aplicables a minerales críticos, que pueden alterar las cadenas internacionales de abastecimiento.
Estos movimientos introducen incertidumbre sobre la formación de precios y explican por qué el mercado puede presentar variaciones de corto plazo, incluso cuando las perspectivas estructurales de demanda permanecen favorables.
Precios de metales aumentarían 25% en 2026
El informe también entrega perspectivas para el conjunto de los metales industriales.
Según el Banco Mundial, sus precios aumentarían aproximadamente 25% durante 2026, impulsados por los máximos registrados en productos como cobre, aluminio y estaño.
Para 2027, el organismo proyecta una disminución cercana al 3%, aunque los valores permanecerían por encima de los niveles observados durante años anteriores.
El escenario refleja una moderación de las cotizaciones después de un período de aumentos significativos, más que una reversión completa del ciclo de precios elevados.
Al mismo tiempo, la entidad advierte que los mayores costos de energía y las tensiones geopolíticas podrían afectar la rentabilidad de distintas actividades productivas.
Implicancias para la minería chilena
Las nuevas proyecciones representan una señal favorable para Chile, principal productor mundial de cobre.
Un precio promedio cercano a US$5,90 por libra durante 2027 podría fortalecer los ingresos por exportaciones y mejorar las perspectivas financieras de proyectos que actualmente se encuentran en evaluación.
Sin embargo, el impacto dependerá de la capacidad de las compañías para mantener o aumentar sus volúmenes productivos.
Durante 2026, la producción chilena ha presentado retrocesos en grandes operaciones, afectados por menores leyes minerales, condiciones climáticas y restricciones operacionales.
Esta situación ha limitado el aprovechamiento del escenario internacional de precios elevados.
Por ello, la recuperación de producción y la materialización de nuevas inversiones adquieren especial importancia para transformar las condiciones favorables del mercado en mayores volúmenes exportados.
Proyecciones muestran distintos escenarios
La estimación del Banco Mundial también permite contrastar las perspectivas de diferentes instituciones.
Mientras el organismo proyecta un promedio de US$13.000 por tonelada para 2027, Goldman Sachs ha presentado estimaciones superiores, asociadas a mayores restricciones de abastecimiento y tensiones entre los mercados de Estados Unidos y China.
Estas diferencias reflejan incertidumbre sobre la magnitud de los déficits de oferta, la evolución de inventarios y el ritmo de crecimiento de la demanda.
Para la minería chilena, las proyecciones constituyen referencias relevantes para evaluar inversiones, pero no representan precios asegurados.
Las decisiones de desarrollo deberán considerar también escenarios de menor cotización, costos de producción y riesgos asociados a los extensos horizontes de ejecución de los proyectos.
La actualización del Banco Mundial confirma, en todo caso, que el cobre continuará ocupando un lugar central dentro de las perspectivas de inversión minera internacional.
