Un análisis de CLAPES UC identifica desafíos estructurales para la industria y nuevas oportunidades de desarrollo tecnológico para más de 8.000 empresas proveedoras.
La productividad total de factores de la minería chilena registró una disminución de 36,9% entre 2015 y 2023, según un estudio de CLAPES UC presentado durante una nueva sesión del Club de la Minería de la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (APRIMIN).
El análisis, expuesto por el exministro de Minería Hernán de Solminihac, aborda los principales desafíos estructurales que enfrenta la industria y las oportunidades que se abren para el desarrollo de soluciones tecnológicas, servicios especializados e innovación.
Entre sus principales conclusiones, el estudio destaca el potencial de las más de 8.000 empresas proveedoras vinculadas a la minería nacional para contribuir a recuperar la productividad y fortalecer la competitividad del sector.
Productividad, uno de los principales desafíos
La disminución de la productividad refleja las dificultades que enfrenta la minería chilena para sostener sus niveles de producción en un contexto de creciente complejidad operacional.
Entre los factores estructurales que afectan a la industria se encuentran la disminución de las leyes del mineral, el envejecimiento de los yacimientos, las mayores distancias de transporte y los crecientes requerimientos de energía y agua.
Estas condiciones obligan a las compañías a utilizar más recursos para mantener determinados niveles de producción, aumentando la importancia de incorporar tecnologías y mejoras en los procesos.
En este escenario, la productividad adquiere especial relevancia para aprovechar las condiciones favorables del mercado internacional del cobre y sostener la competitividad de las operaciones chilenas.
Inversiones concentradas en operaciones existentes
El estudio también aborda las características de la cartera de inversiones mineras, identificando oportunidades relevantes para las empresas proveedoras.
De acuerdo con los antecedentes presentados, se consideran inversiones por US$44.026 millones para el período 2030-2034, de las cuales aproximadamente 81% corresponde a proyectos de reposición y expansión de operaciones existentes.
Esta composición refleja la importancia que tendrán las iniciativas destinadas a mantener la continuidad operacional, recuperar capacidad productiva y mejorar el desempeño de faenas en funcionamiento.
Para los proveedores, este escenario representa oportunidades en áreas como mantenimiento industrial, automatización, digitalización, gestión de activos, ingeniería y optimización de procesos.
También refuerza la necesidad de desarrollar soluciones capaces de reducir costos, mejorar la disponibilidad de equipos y aumentar la eficiencia en el uso de recursos.
Agua de mar y nuevas tecnologías
Otro de los ámbitos destacados por el análisis corresponde al abastecimiento hídrico de la minería del cobre.
Según las proyecciones presentadas, hacia 2034 aproximadamente 69,8% del agua utilizada por la industria provendría del mar.
Esta transformación implicará mayores requerimientos de infraestructura para desalación, impulsión, transporte y distribución de agua hacia las operaciones mineras.
Asimismo, abrirá oportunidades para desarrollar tecnologías orientadas a mejorar la eficiencia energética de estos sistemas, reducir costos operacionales y optimizar la gestión del recurso hídrico.
La creciente utilización de agua de mar también refuerza la importancia de integrar soluciones tecnológicas que permitan enfrentar las condiciones geográficas y operacionales del norte del país.
Proveedores como impulsores de competitividad
Las conclusiones del estudio ponen de relieve el papel que puede desempeñar el ecosistema de proveedores en la recuperación de la productividad minera.
Chile cuenta con una amplia base de empresas especializadas que participan en distintas etapas de la cadena de valor, desde servicios de ingeniería y mantenimiento hasta automatización, tecnología y gestión ambiental.
El desafío consiste en fortalecer sus capacidades de innovación y facilitar la incorporación de nuevas soluciones en las operaciones.
En este contexto, la colaboración entre compañías mineras, proveedores, universidades y centros tecnológicos puede contribuir a desarrollar respuestas a problemas específicos de productividad y eficiencia.
El desarrollo de estas capacidades también representa una oportunidad para ampliar la participación de proveedores chilenos en mercados internacionales, especialmente en países que enfrentan desafíos operacionales similares.
De esta manera, la recuperación de la productividad no solo constituye una necesidad para las compañías productoras, sino también una oportunidad para fortalecer el ecosistema tecnológico e industrial asociado a la minería nacional.
