Analítica avanzada, inteligencia artificial y digitalización ganan espacio para optimizar activos que ya se encuentran en operación.
La industria minera latinoamericana está aumentando el foco en la modernización de sus operaciones existentes como una vía para mejorar productividad y aprovechar de mejor manera las inversiones realizadas en los últimos años.
En un escenario donde parte importante de las inversiones se concentra en activos que ya se encuentran operando, la incorporación de analítica avanzada, inteligencia artificial y sistemas de control permite identificar oportunidades de mejora sin depender exclusivamente del desarrollo de nuevos proyectos.
“En muchas faenas existe una oportunidad importante para capturar mayor valor de las inversiones que ya se han realizado. El desafío está en llevar las capacidades de los modelos y sistemas de optimización al proceso productivo”, señala Sergio Campana, gerente de Negocios de Software para América Latina de Rockwell Automation.
Una de las principales aplicaciones se encuentra en la optimización de procesos. A partir del análisis de grandes volúmenes de información operacional, los modelos predictivos pueden detectar patrones, anticipar desviaciones y apoyar ajustes de variables en tiempo real.
Datos e integración como base de la optimización
La disponibilidad de tecnología, sin embargo, no garantiza por sí sola mejores resultados. La calidad de los datos, la instrumentación de las faenas y la capacidad de integrar distintos sistemas son condiciones necesarias para que las herramientas de analítica avanzada puedan funcionar correctamente.
“He visto proyectos de control avanzado en los que el desafío no estaba en el algoritmo, sino en la calidad de la información disponible. Cuando la instrumentación y los datos no tienen el nivel necesario, cualquier herramienta que se construya sobre esa base tendrá limitaciones”, explica Campana.
El análisis también comienza a extenderse desde procesos específicos hacia una mirada integrada de la cadena productiva. En una planta concentradora, por ejemplo, el desempeño puede estar condicionado por factores originados en etapas anteriores, como la fragmentación y las características geometalúrgicas del mineral.
“Una planta no funciona de manera aislada. Lo que ocurre en etapas anteriores tiene un efecto directo sobre su desempeño”, agrega el ejecutivo. Esta mirada permite identificar oportunidades que pueden pasar inadvertidas cuando cada proceso es analizado de manera independiente.
Modernizar sin detener la operación
La transformación tecnológica de faenas existentes presenta además una dificultad distinta a la de los proyectos nuevos: las modificaciones deben implementarse procurando mantener la continuidad productiva.
Esto obliga a coordinar construcción, operación y seguridad, junto con incorporar la ciberseguridad industrial como una variable relevante a medida que aumenta la conexión entre equipos, sistemas de control y plataformas digitales.
La modernización requiere, por tanto, combinar infraestructura para obtener información confiable, integración de sistemas y herramientas de optimización, además de preparar a los trabajadores que deberán utilizar estas capacidades en sus tareas cotidianas.
“El objetivo no es simplemente instalar un sistema. Lo importante es que la operación incorpore nuevas capacidades y que estas permanezcan en el tiempo”, sostiene Campana.
Para Rockwell Automation, el potencial de estas herramientas depende finalmente de su incorporación efectiva a los procesos y a la toma de decisiones de las faenas, especialmente en una industria que busca elevar la productividad de activos que deberán continuar operando mientras son modernizados.
