Nancy Pérez, gerenta en Codelco y directora de Enami: «No podemos seguir pensando en hacer más con menos, tenemos que invertir en ciencia, tecnología e innovación»

“Para las grandes transformaciones que tenemos que enfrentar se requiere de más horizontalidad, agilidad, abordar problemas a nivel de ecosistema; trabajar en redes, cualidades que justamente aportamos las mujeres”, afirma Nancy Pérez, gerente de Excelencia en Proyectos de Codelco, y desde hace unos meses, directora en Enami.

Por eso, junto con una trayectoria de más de 30 años comprometida con el  desarrollo de innovaciones tecnológicas, diseño e implementación de estrategias empresariales -que inició en la industria minera-, también ha tomado como bandera de lucha el incrementar la presencia de mujeres y su empoderamiento en los diversos espacios de relevancia, colaborando con organizaciones como Fundación Hay Mujeres, y con la reciente creación de Women Board Up. De hecho, considera que existen brechas comunes que dificultan seguir avanzando en esos desafíos.

Una de las más relevantes, es la todavía escasa presencia femenina en directorios de empresas. “Las mujeres tenemos formas y estilos distintos para operar; colaboramos más horizontalmente, miramos sistémicamente los problemas, nos hacemos más preguntas, convergemos rápidamente a propósitos comunes y, tal vez, también somos más directas. Dependiendo de quiénes integran los directorios, esto que es una fortaleza para los procesos de transformación, puede incomodar”, afirma.

En esta entrevista con Minería y Futuro, ahonda en estos temas desde su experiencia, lo que le ha tocado vivir y observar; llevándola a ser una convencida impulsora de cambios.

– Tienes una larga trayectoria vinculada a la innovación tecnológica ¿Qué te motivó para desempeñarte en este ámbito?

La innovación tecnológica y su potencial de creación de valor siempre me cautivó en lo profesional. Al principio, fue por el desafío técnico al que una como profesional se enfrenta; pero posteriormente, al tomar conciencia de lo clave que era para el desarrollo país, me motivó a tratar de influir en el sistema, para que el país diera este salto tan necesario. Esto me llevó a trabajar en distintos aspectos de la innovación tecnológica, en investigación aplicada, en transferencia tecnológica, en emprendimiento, en desarrollo de ecosistema y, por cierto, a participar en las conversaciones y definiciones de políticas públicas.

En todos los lugares en los que he trabajado persigo el mismo propósito: contribuir desde la innovación tecnológica al desarrollo del país y el bienestar de las personas. Con todo lo que ha pasado en el último tiempo en Chile, ese compromiso ha aumentado.

– Gran parte de tu carrera también ha estado asociada a la minería. ¿Cómo surgió este vínculo y cómo ha sido tu experiencia en esta industria?

Llegué a la minería al inicio de mi carrera, pues hice la práctica en Codelco. Mirando hacia atrás, mi experiencia ha sido de altos y bajos. Por un lado, me encanta lo que hago en innovación, en formar equipos, en inspirar cambios y transformaciones. Mucho de esto lo realicé en el IM2 y lo he seguido haciendo ahora en Codelco. Pero, por otro lado, cuesta mucho avanzar y que nuestros liderazgos (femeninos) sean reconocidos. Todavía “incomodamos”, aunque como innovadora y mujer, he asumido que estoy para “incomodar”.

A lo largo de mi trayectoria profesional me fui dando cuenta que, cuando comenzaba a hacerme visible, aparecían dificultades. Una de ellas me llevó a hacer un alto… Pero practico la resiliencia y la transformé en algo positivo: me dediqué a la innovación de base científica, adquirí experiencia en otros sectores y ámbitos, como la propiedad intelectual y transferencia tecnológica.

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Regresé al sector, convencida de que sigue siendo necesario -incluso más que nunca- innovar en minería. Y además, que costará mucho más que esto ocurra, si no incorporamos diversidad en el sector

 – ¿Qué brechas percibes que aún perduran?

Todos sabemos lo importante que es la minería para el país. Y a pesar de ser un mundo bien masculinizado, donde las mujeres seguimos siendo pocas –un 2% en los inicios de mi carrera, y un 17% actualmente-, tenemos mucho que aportar; sobre todo para impulsar una minería más amable y sostenible.

Siempre se discute sobre cómo mejorar la productividad de la minería o que genere  en el país un mayor valor agregado. Pero estando la respuesta sobre la mesa, nos ha costado mucho que se invierta en Investigación y Desarrollo (I+D) y en mejorar las capacidades del sector.

No podemos seguir pensando en hacer más con menos, tenemos que invertir decididamente en ciencia, tecnología e innovación; esa convicción debe reflejarse en las estrategias de las empresas mineras y en los esfuerzos de inversión pública.

INTERCAMBIO DE CONOCIMIENTO Y SOLUCIONES A NIVEL DE TERRITORIOS

– Fuiste investigadora en el desaparecido CIMM ¿Consideras que hace falta un centro de investigación aplicada?

Instituciones como esa no debieron disminuir su actividad, hasta desaparecer. Tengo muy buenos recuerdos del CIMM; fue una gran escuela para muchas personas que se dedicaron a la investigación y al desarrollo tecnológico, pero también fue un lugar donde se cultivaba el desarrollo y el intercambio de conocimiento; algo que hemos ido perdiendo.

El ecosistema de innovación ha madurado; hay diversos actores, que con limitaciones de infraestructura y recursos, hacen su mejor esfuerzo por contribuir al avance tecnológico. No obstante, considero que falta ese polo de desarrollo, para hacer frente a los desafíos de la minería. Como país, tenemos que llegar a ser reconocidos no solamente por el cobre o los recursos minerales que disponemos, sino por el conocimiento científico y tecnológico que desarrollamos en torno a esta industria. Lo seguiremos repitiendo (los desarrolladores) hasta lograrlo, porque sabemos que con ello impulsamos también el avance de otros sectores económicos. Sólo así mejoraremos la productividad, y aumentaremos la generación de empleos de mayor calidad.

– Ahora eres también directora de Enami ¿Qué oportunidades ves para la innovación en la mediana minería?

Mediana minería es lo que más hay en el mundo. Chile debiera ser un referente de cómo hacer mediana minería de manera eficiente y sustentable, generando no sólo empleo, sino también más desarrollo en donde operan estas faenas. Tenemos la oportunidad de avanzar en soluciones a nivel de territorios, haciendo alianzas, buscando soluciones en logística, aprovechando de manera más eficiente la infraestructura de planta disponible, y así abrir mejores también oportunidades a la pequeña minería.

La transformación digital es importante para avanzar hacia operaciones más integradas y/o cooperativas. Además, la mediana minería puede ser un espacio donde desafiemos las tecnologías que se generen en el país, antes de escalarlas a la gran minería.

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Tenemos tantas oportunidades, que estoy convencida que podemos hacer mucho más para aprovechar los recursos naturales. Debemos imaginar esos futuros posibles, generar estrategias de largo plazo, establecer alianzas público-privadas, y también con las comunidades, para avanzar en el desarrollo de los territorios y de las personas en torno a la minería.

– En este sentido, y dada tu experiencia y el cargo que tienes en Codelco ¿Qué parámetros y requisitos debe cumplir hoy un proyecto de excelencia?

Primero, debemos tener claro que los proyectos responden a la estrategia de negocio de las empresas; por eso, tenemos que integrar esta estrategia con la tecnológica. Segundo, creo que la crisis climática desafía hoy a todos los sectores y, por cierto, al minero. Cualquier proyecto que se realice debe incorporar criterios de sustentabilidad y considerar los impactos que puedan ocurrir a raíz de estos cambios, en los sitios donde operarán. Toda innovación que se pueda integrar para mejorar esos estándares, tiene que ser perseguida. 

Ahora bien, cuando se habla de ‘excelencia en proyectos’ en la industria minera, se refiere a qué tan competitivos son, comparados con otros similares; y a que su ejecución sea con los mejores estándares posibles de seguridad, cumpliendo plazos, costos y promesas de valor.

Y agrego a todo esto, que veo también una gran oportunidad en el ámbito de la construcción de proyectos mineros. En ese frente tenemos niveles de productividad todavía bajos, estamos lejos de la frontera tecnológica. Con la cantidad de proyectos que se hacen en el país –además, esperando que aumente la inversión–, deberíamos proponernos elevar los niveles de industrialización en ese nicho, impulsar la transformación digital a nivel de ecosistema -público y privado-, promover la economía circular, mejorar las capacidades locales, y salir de la lógica de que este ámbito de la construcción solo es generador de empleo temporal. Incluso, considero que podría llegar a ser un nuevo sector donde el país referente.

MÁS MUJERES EN DIRECTORIOS

– ¿Qué te impulsó a participar en la creación de Women Board Up?

Hace un tiempo que vengo participando desde Fundación Hay Mujeres en posicionar nuestra voz en los espacios públicos, algo muy importante para mejorar la democracia. Pero tenemos otro propósito muy relevante: llegar donde se toman las decisiones.

Nuestro foco con Women Board Up es justamente instalar a profesionales de carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), con responsabilidad por la sustentabilidad y la apertura de puertas, para que así más mujeres ocupen esos cargos .

En el mundo de la tecnología y de la innovación hay muchas muy preparadas para ocupar espacios en directorios; y justamente ése es el perfil que hoy vemos que se necesita en las empresas: representantes del feminismo, preocupadas por la sustentabilidad y con una responsabilidad social genuina. Además, ganaríamos todos, porque estudios realizados en otros países demuestran que el desempeño financiero de las empresas mejora cuando en sus directorios hay, como mínimo, tres mujeres.

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– ¿Qué trabas persisten para que más mujeres lleguen a esos puestos?

Las mujeres tenemos formas y estilos distintos para operar; colaboramos más horizontalmente, miramos sistémicamente los problemas, nos hacemos más preguntas, convergemos rápidamente a propósitos comunes y, tal vez, también somos más directas. Dependiendo de quiénes integran los directorios, esto que es una fortaleza para los procesos de transformación, puede incomodar. Entonces, a quienes tienen que definir si incorporan mujeres en los directorios, les cuesta tomar esta decisión, y se usan argumentos como que no hay profesionales preparadas o que no tienen tiempo, entre otros, para postergar los cambios. Por eso, es bueno visibilizar candidatas y prepararlas en esos temas, en los que podría haber brechas.

Para las grandes transformaciones que tenemos que enfrentar se requiere de más horizontalidad, agilidad, abordar problemas a nivel de ecosistema; trabajar en redes -como sugiere John Kotter (profesor emérito de liderazgo de la cátedra Konosuke Matsuishita, de la Harvard Business School)-, cualidades que justamente aportamos las mujeres. Entonces, las trabas las superaremos al reconocer estas diferencias; pero también estando preparadas para enfrentar la incomodidad y no limitar nuestros auténticos liderazgos.

– ¿Cómo las motivarías para que se atrevan a ser líderes y busquen estos espacios?

Chile vive un momento clave, llevamos mucho tiempo en la trampa de los países de ingreso medio, con un estallido social que nos ha fracturado, una pandemia que nos golpeó, pero que también nos ha hecho reflexionar, y con una nueva Constitución en proceso. Podemos ser protagonistas o seguir siendo espectadoras de esta profunda transformación del país.

Muchas nos estamos atreviendo a abrir espacios, con todo lo que ello implica; a veces con costos personales, pero también con oportunidades de crecimiento. Hoy las mujeres representamos más del 50% en los directorios de empresas públicas; sin embargo, aún tenemos que seguir avanzando en el sector privado y en diversas instituciones.

Todas vivimos el ‘síndrome del impostor’ (cuando personas competentes no se sienten seguras de sus capacidades), y nos acompañará seguramente por varias generaciones; pero también hemos generado diversas redes de apoyo, de diálogo y contención, para que definitivamente seamos protagonistas en esta etapa de la historia. Liderar estas transformaciones es, sin duda, desafiante. Y no es sólo para las valientes; están los espacios, lo que más se requiere es convicción.

– Al respecto ¿Qué opinas sobre lo sucedido con el nombramiento de Pamela Chávez en el Directorio de Codelco?

Pamela es una tremenda profesional y con todas las capacidades para haber asumido en el Directorio en Codelco. Fue frustrante, pues veníamos trabajando para impulsar la participación de mujeres en directorios, con harto foco en las trabas culturales. Lo que ocurrió fue volver a sentir que “nada es suficiente”.

Estuve muy cerca de Pamela en ese momento; admiré su fortaleza. Hubo harta exposición pública, pero también mucho apoyo a Pamela, lo que nos motivó a relevar que se analice el criterio sobre experiencia académica (para ocupar esos cargos), que desconoce los años de posgrado. Definitivamente estos criterios tienen que cambiar, y también la agilidad del Estado para modificarlos.

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