[Opinión] Minería, competitividad y San Lorenzo

Por Jorge Pedrals, director del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile.

Las recientes evaluaciones públicas sobre las cifras de la pobreza y su evolución (con una baja del 10,7% en 2020 a un 6,5% hoy) han generado distintas reacciones. Una de ellas vino de una voz autorizada en temas sociales: la del Capellán del Hogar de Cristo (la histórica institución fundada por el sacerdote Alberto Hurtado) quien resumió que en las recientes informaciones de la encuesta CASEN había noticias buenas, malas y desconcertantes. 

Este 10 de agosto en la minería recordamos a otro santo, nuestro patrono San Lorenzo. Y en su honor y en su memoria nos preguntamos: ¿Tenemos motivos para alegrarnos, más allá del normal optimismo que debemos mantener en la vida?  Pareciera que no. 

Si planteamos el tema de la productividad, tan en boga estos días y relacionado con elementos tales como educación, capacitación, calidad, inversión, innovación, por mencionar algunos, Chile definitivamente va para atrás. 

«Parece que no nos queda mucho más que rogar a San Lorenzo para que nos ayude en la tarea que tiene por delante nuestra minería. Los desafíos no son pocos, pero si avanzamos correctamente, los beneficios pueden ser muchos para el conjunto de nuestro país.»

Algunos hechos: 

  • La Corporación de Bienes de Capital (CBC) ha analizado que con los datos del primer trimestre se detectó que la inversión pronosticada para este ejercicio es de US$3.721 millones, es decir, un descenso de 42% respecto del ejercicio anterior. Hablamos de la menor intensidad en inversión en más de 15 años.
  • El último informe de producción de cobre de COCHILCO indicó que durante el primer semestre de 2023 la producción cayó un 4%: 2,5 millones de toneladas, es decir, 105.000 toneladas menos que en el mismo periodo del año pasado.
  • Durante 2022 se rechazaron ambientalmente siete proyectos mineros, con una inversión que representa US$3.291 millones (según datos de Plusmining).
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¿Qué hacemos con nuestra minería para revertir positivamente las tendencias decrecientes que vemos?

Sabemos que recientemente se ha conformado una Mesa Técnica para agilizar las aprobaciones de los proyectos mineros. Este fue uno de los compromisos de la tramitación del royalty. Esperamos que avance por buen camino este trabajo, porque es realmente necesario.

Mientras tanto, algunos actores están planteando diversas ideas. Hay quien dice que se debe sumar valor agregado a la minería proponiendo, por ejemplo, la fabricación de baterías de litio y la construcción de fundiciones. Bueno, eso no pasa por amor al arte: el país debe generar el ambiente propicio para la inversión, lo que no está ocurriendo, conforme se deduce de la caída de la inversión en minería antes mencionada. 

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Chile tuvo unas décadas de oro, entre 1990 y 2010, cuando los montos de inversión extranjera catapultaron al país a las grandes ligas. Desde esa época de posiciones muy destacadas en el ranking de competitividad del Fraser Institute, hemos caído al lugar 38. La importancia de este dato, es que son los mismos inversionistas que ponen nota a los países; nota que además se condice con las cifras de inversión en minería. 

Para salir de esto se requiere más que buena voluntad, presentaciones bien hechas y declaraciones grandilocuentes, se requiere voluntad política, capacidad empresarial y también, el compromiso de la minería con el desarrollo del país, más allá de la contribución económica que ha hecho a la fecha. 

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Este desafío tiene relación con la capacidad de conectarse con el territorio de distintas maneras, siendo conscientes de que los aportes de la minería son más que producir cobre u otro mineral, sino que generar inversión social, económica y cultural, de la mano de los alcaldes y comunidades. En esto también estamos en pañales.

Por otro lado, en materias de políticas públicas, el Estado debe incentivar la llegada de capital extranjero para aumentar desde las exploraciones en adelante, con incentivos tributarios a las empresas para que inviertan en el país, pero de esto no se habla nada.

Parece que no nos queda mucho más que rogar a San Lorenzo para que nos ayude en la tarea que tiene por delante nuestra minería. Los desafíos no son pocos, pero si avanzamos correctamente, los beneficios pueden ser muchos para el conjunto de nuestro país.