Expertos advirtieron que el desafío no será solo desalar agua, sino contar con infraestructura y energía para transportarla hasta las faenas.
Hacia 2034, cerca de dos tercios del agua utilizada por la minería chilena provendrían del mar, frente al 44% registrado en 2025, una transformación que aumentará la necesidad de desarrollar infraestructura hídrica y energética para sostener el crecimiento de la industria.
El desafío fue abordado durante el conversatorio “Infraestructura hídrica para el desarrollo de una minería sostenible”, organizado por Transelec y que reunió al ministro de Obras Públicas, Louis de Grange; representantes del Consejo Minero y Acades; y especialistas del sector.
Durante el encuentro, los participantes coincidieron en que el aumento del uso de agua de mar representa una oportunidad para reducir la presión sobre las fuentes continentales, pero también supone importantes desafíos asociados a desalación, transporte, bombeo y disponibilidad energética.
“La infraestructura no es un fin en sí mismo, es un medio para reducir brechas, generar oportunidades y acelerar el desarrollo económico. En ese desafío, el agua, la energía, la transmisión y la movilidad son fundamentales para que Chile pueda crecer más y mejor”, señaló el ministro Louis de Grange.
El desafío de llevar el agua hasta las faenas
El director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, destacó que el principal desafío para la minería chilena no radica en la disponibilidad de agua de mar, sino en desarrollar la capacidad para producirla y transportarla hacia operaciones ubicadas a cientos de kilómetros de la costa y, en algunos casos, a más de 4.000 metros de altura.
“En Chile, el desafío no es la disponibilidad de agua de mar, sino la capacidad de producirla, transportarla y elevarla hasta donde la minería la necesita”, sostuvo.
Según las proyecciones de Cochilco expuestas durante el encuentro, hacia 2034 el consumo eléctrico asociado al uso de agua de mar en minería alcanzaría 5,4 TWh, de los cuales cerca del 80% correspondería a la impulsión del recurso.
Guajardo explicó que estas cifras muestran que la seguridad hídrica de la minería está estrechamente vinculada al desarrollo de infraestructura y a la disponibilidad de energía.
Redes compartidas para reducir costos
Otro de los temas abordados fue la posibilidad de avanzar hacia sistemas de infraestructura hídrica compartida entre distintas operaciones.
El gerente de Estudios del Consejo Minero, José Tomás Morel, señaló que los modelos multiusuario pueden resultar más eficientes que el desarrollo de soluciones individuales para cada faena.
“La minería ya está avanzando en esta dirección, con proyectos que permiten compartir infraestructura y generar beneficios para distintos usuarios”, afirmó, mencionando iniciativas asociadas a Caserones, Aguas Pacífico para Los Bronces y ECONSA en Antofagasta.
Por su parte, el director ejecutivo de Acades, Rafael Palacios, destacó que la Ley de Desalación entrega un marco de mayor certeza para el desarrollo de este tipo de proyectos, incluyendo criterios sobre consumo humano, capacidad de grandes instalaciones industriales, evaluación ambiental y manejo de salmuera.
Infraestructura para sostener el crecimiento minero
El gerente general de Transelec, Arturo Le Blanc, sostuvo que el desafío para Chile será avanzar hacia infraestructura más integrada, eficiente y resiliente.
“La minería es uno de los grandes motores de Chile y su capacidad de seguir creciendo de manera sostenible depende, en buena medida, de contar con fuentes seguras de agua y con la infraestructura necesaria para llevarla donde se requiere”, afirmó.
Transelec ha ampliado en los últimos años su actividad desde la transmisión eléctrica hacia infraestructura de transporte de agua de mar y almacenamiento energético, participando en proyectos como Aguas Esperanza y Aguas Horizonte.
El desarrollo de este tipo de infraestructura adquirirá creciente importancia para la minería chilena a medida que las operaciones reduzcan su dependencia de fuentes continentales y aumente el uso de agua de mar en los principales distritos mineros del país.
