Proyección de Cochilco anticipa estancamiento estructural en la producción de cobre en Chile hacia 2034

El informe proyecta un peak productivo a fines de la presente década y advierte que, sin nuevas iniciativas de gran escala, la producción nacional difícilmente consolidará un crecimiento sostenido en el largo plazo.

La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) proyecta que la producción nacional de cobre fino en Chile alcanzará un máximo en torno a 2027, para luego experimentar una fase de ajuste asociada al agotamiento natural de yacimientos y a las limitaciones estructurales del actual portafolio de inversiones mineras. Según el informe “Proyección de la producción de cobre en Chile. Período 2025–2034”, la producción esperada pasará desde 5,41 millones de toneladas en 2025 a cerca de 5,97 millones en 2027, antes de caer a un mínimo cercano a 5,43 millones en 2030, con una recuperación gradual hacia niveles similares a los actuales al final del período analizado.

El documento señala que, si bien los proyectos actualmente en ejecución permitirán amortiguar parcialmente la caída productiva, la cartera vigente resulta insuficiente para impulsar un crecimiento estructural de largo plazo. Incluso bajo escenarios favorables, la producción nacional tendería a estabilizarse en torno a los 6 millones de toneladas anuales, sin consolidar una trayectoria sostenida de expansión. Esta dinámica refleja factores estructurales propios de la industria minera, como el envejecimiento de los yacimientos, la disminución de leyes y los extensos plazos de maduración de los proyectos.

También te puede interesar:  Compañía Minera Tres Valles obtiene aprobación ambiental para extender su continuidad operacional hasta 2040

Desde el punto de vista de la matriz productiva, el informe evidencia una creciente concentración en la producción de concentrados, cuya participación aumentaría desde cerca del 80% en 2025 hasta alrededor del 85% en 2034. En contraste, la producción de cátodos SXEW mantendría una tendencia decreciente, alcanzando niveles del orden de 0,8 a 0,9 millones de toneladas hacia el final del período, lo que confirma el predominio de los minerales sulfurados en el futuro productivo del sector.

En el plano internacional, Cochilco advierte que el liderazgo de Chile como principal productor mundial de cobre no puede darse por garantizado. La proyección muestra una disminución de la participación relativa del país en la producción global desde cerca del 23% en 2027 hasta un mínimo de 21,5% hacia 2030, en un contexto de mayor dinamismo productivo de otras jurisdicciones, particularmente la República Democrática del Congo. La recuperación proyectada hacia 2034 dependerá directamente de la materialización efectiva de proyectos de gran escala.

También te puede interesar:  Lundin solicita permiso ambiental para invertir US$150 millones y extender Caserones hasta 2039

A nivel regional, Antofagasta continuará concentrando más de la mitad de la producción nacional durante todo el período, aunque con una participación decreciente. En contraste, regiones como Tarapacá y Atacama aumentarían su aporte relativo, impulsadas por proyectos de reposición y nueva infraestructura habilitante, como plantas desaladoras y sistemas de impulsión de agua.

El informe concluye que sostener la competitividad de Chile en el mercado mundial del cobre requerirá decisiones estratégicas en materia de inversión, permisos, certeza regulatoria e infraestructura. Sin avances en estas dimensiones, la industria enfrentará crecientes dificultades para compensar el decaimiento natural de su base productiva y responder a la creciente demanda global por cobre asociada a la transición energética.