Especialistas advierten que, junto a los riesgos operacionales tradicionales, la fatiga y los problemas de salud mental están emergiendo como factores cada vez más relevantes para la seguridad en faena.
La minería chilena cerró 2025 con 15 trabajadores fallecidos en accidentes laborales, la cifra más alta registrada por la industria desde 2018, de acuerdo con el último informe de accidentabilidad del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).
El resultado representa un aumento respecto de las 11 fatalidades registradas en 2024 y vuelve a poner en el centro del debate los desafíos que enfrenta el sector en materia de seguridad operacional y bienestar de los trabajadores.
Según el reporte, la minería subterránea concentró 12 de los 15 accidentes fatales ocurridos durante el año. Entre ellos destaca el derrumbe registrado el 31 de julio en División El Teniente de Codelco, que dejó seis trabajadores fallecidos y se convirtió en el accidente más grave registrado por la estatal en las últimas tres décadas.
Riesgos operacionales siguen liderando las causas
Las principales causas de accidentes fatales identificadas por Sernageomin continúan asociadas a eventos de alto riesgo operacional, como caídas de altura, tronaduras y operación de maquinaria pesada.
Para enfrentar estos desafíos, las compañías mineras han incrementado la incorporación de herramientas tecnológicas orientadas a la prevención de incidentes, incluyendo sistemas de monitoreo continuo, análisis de imágenes en tiempo real y automatización de procesos de seguridad.
Tomás Vera, director de Zenta Group, explica que estas soluciones permiten detectar anticipadamente situaciones de riesgo.
“La tecnología permite sumar una capa adicional de prevención. Hoy es posible detectar en tiempo real incumplimientos en el uso de elementos de protección personal, comportamientos inseguros o situaciones de riesgo antes de que se transformen en un accidente”, señala.
De acuerdo con datos de la compañía, las operaciones mineras que han incorporado sistemas de monitoreo automatizado las 24 horas del día han logrado reducir hasta un 40% sus incidentes, además de fortalecer los procesos de auditoría y trazabilidad de eventos críticos.
Fatiga y salud mental ganan relevancia
Sin embargo, especialistas advierten que los riesgos operacionales no explican por sí solos la totalidad del problema.
Las crecientes cifras de salud mental en Chile también comienzan a reflejarse en los desafíos que enfrenta la industria minera. Según datos de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), durante 2025 se registraron 11.272 casos asociados a enfermedades profesionales, superando los 10.507 reportados el año anterior. Del total, un 76% correspondió a diagnósticos vinculados a salud mental y factores de riesgo psicosocial.
En minería, factores como los extensos traslados hacia las faenas, los sistemas de turnos rotativos y el trabajo nocturno pueden afectar significativamente los ciclos de descanso de los trabajadores.
“En minería, los trabajadores enfrentan jornadas extensas, cambios permanentes de turno y altos niveles de exigencia física. Esto impacta directamente en la calidad del descanso. Cuando una persona no duerme bien, disminuye su capacidad de atención, sus reflejos se enlentecen y aumenta el riesgo de cometer errores críticos”, explica Carolina Guajardo, CEO de GoMind.
La ejecutiva agrega que la somnolencia y la fatiga no solo afectan el rendimiento, sino que pueden transformarse en factores desencadenantes de accidentes graves.
Seguridad del futuro exige una mirada integral
Los expertos coinciden en que el desafío de la minería moderna pasa por integrar tecnología, gestión operacional y bienestar laboral dentro de una misma estrategia de seguridad.
Mientras herramientas como cámaras inteligentes, monitoreo remoto e inteligencia artificial permiten anticipar riesgos y reducir la exposición de los trabajadores a situaciones peligrosas, la salud física y mental continúa siendo un elemento determinante para garantizar operaciones seguras.
En un contexto donde la industria avanza hacia mayores niveles de automatización y digitalización, la combinación entre innovación tecnológica y cuidado de las personas aparece como uno de los principales desafíos para reducir la accidentabilidad y fortalecer la cultura de seguridad en las faenas mineras del país.
