Cobre empuja una nueva ola de fusiones y tensiona el liderazgo de BHP

El interés de Rio Tinto por Glencore profundiza la tendencia de consolidación en la minería global y sitúa a BHP ante la disyuntiva de reaccionar o preservar su

estrategia actual.

Las conversaciones preliminares entre Rio Tinto y Glencore para una eventual adquisición podrían marcar uno de los mayores movimientos corporativos de la historia reciente del sector minero y profundizar la tendencia de consolidación en una industria cada vez más enfocada en el cobre. Así lo señalaron analistas, inversionistas y banqueros consultados por Reuters, quienes advierten que una operación de este tipo también incrementa la presión sobre BHP, actualmente la mayor minera del mundo por capitalización bursátil.

De concretarse la transacción, y dependiendo de su valoración final, el acuerdo podría ubicarse entre las diez mayores operaciones de fusiones y adquisiciones a nivel global, reflejando el apetito por escala que, según distintos asesores financieros, podría impulsar megadeals durante 2026. Mark Kelly, CEO de la firma de asesoría MKI Global, señaló a Reuters que este proceso confirma que “el sector minero se está consolidando y que las grandes compañías están siendo forzadas a realizar movimientos corporativos para crear valor”.

El escenario se suma a otros intentos recientes de consolidación en la industria. En septiembre pasado, Anglo American anunció un plan para fusionarse con Teck Resources, operación que, de completarse, daría origen a un nuevo actor global con fuerte foco en cobre y que aún se encuentra a la espera de autorizaciones regulatorias.

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Fuentes del mercado indicaron a Reuters que BHP es visto como el principal potencial “interventor” en las conversaciones entre Rio Tinto y Glencore, considerando que una fusión entre estas últimas podría dar origen a una compañía valorada en cerca de US$ 207.000 millones, superando a BHP, cuya capitalización ronda los US$ 161.000 millones. Analistas y banqueros consultados señalaron que, si BHP decide mantenerse al margen, podría evaluar otra adquisición para preservar su liderazgo global.

Un banquero citado por Reuters, bajo condición de anonimato, sostuvo que BHP podría considerar que la cartera de activos de Glencore es demasiado diversa y que una eventual adquisición requeriría desinversiones, algo que probablemente también exigirían las autoridades regulatorias para mitigar riesgos de concentración. Desde BHP declinaron comentar oficialmente estas versiones.

Richard Hatch, analista de Berenberg, afirmó que “el interloper más probable en este acuerdo es BHP”, agregando que la motivación central estaría en el cobre. Según el analista, una eventual estrategia de BHP podría consistir en adquirir Glencore, retener los activos de cobre y desprenderse del resto.

Las conversaciones entre Rio Tinto y Glencore se encuentran en una etapa temprana y la primera tiene plazo hasta el 5 de febrero para presentar una oferta formal, fecha que podría extenderse. Ambas compañías han sostenido diálogos similares en el pasado que no llegaron a buen puerto.

George Cheveley, gestor de cartera de recursos naturales en Ninety One y accionista de Glencore, señaló que BHP podría sentir la necesidad de intervenir, aunque advirtió que podría resultar complejo “emocionalmente”, considerando los intentos fallidos de la compañía por adquirir Anglo American en 2024.

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Más allá del tamaño, el cobre se ha consolidado como el principal motor detrás de las fusiones y adquisiciones en la minería. La electrificación, la transición energética y la expansión de tecnologías como la inteligencia artificial han elevado la demanda por este metal, clave por su eficiencia en la conducción eléctrica.

En ese contexto, las fusiones ofrecen una vía para acceder a activos productivos en operación, evitando los largos, costosos e inciertos procesos de exploración y desarrollo de nuevos yacimientos. “La lectura común tanto de este proceso como del acuerdo Anglo-Teck es el cobre: sabemos que es atractivo y que es lo que buscan los compradores”, señaló Mark Kelly a Reuters.

No obstante, algunos analistas estiman que BHP podría optar por no reaccionar. Kaan Peker, analista de RBC, sostuvo que la compañía “tiene un perfil de crecimiento en cobre más limpio que un eventual Rio/Glencore”, por lo que no necesariamente requeriría realizar un movimiento corporativo. Aun así, advirtió que, si la transacción prospera, podría aumentar la presión de los accionistas al comparar la capacidad de ejecución de Rio Tinto frente a los intentos fallidos de BHP en operaciones similares.