Capstone enfrenta desafíos hídricos en Mantos Blancos mientras prepara expansión minera en Antofagasta

La compañía identificó impactos significativos sobre aguas subterráneas y propone medidas de mitigación que podrían extenderse por más de dos décadas para viabilizar el crecimiento de una de sus operaciones estratégicas en Chile.

La minera canadiense Capstone Copper identificó impactos relevantes sobre las aguas subterráneas en su operación Mantos Blancos, ubicada en la Región de Antofagasta, situación que deberá abordar como parte del proceso de evaluación ambiental de un nuevo proyecto de expansión.

La compañía prepara el ingreso de un Estudio de Impacto Ambiental que busca aumentar la capacidad de procesamiento de mineral sulfurado desde las actuales 20 mil toneladas diarias hasta al menos 27 mil toneladas por día, fortaleciendo uno de sus principales activos productivos.

Sin embargo, la expansión deberá enfrentar un escenario especialmente sensible debido a los efectos acumulativos detectados en los sistemas hídricos subterráneos de la zona, uno de los recursos más escasos y estratégicos del norte de Chile.

Aumento del nivel de aguas subterráneas

De acuerdo con antecedentes técnicos presentados por la empresa ante autoridades chilenas, las actividades mineras han generado modificaciones tanto en los niveles como en la calidad de las aguas subterráneas presentes en el área de influencia de la operación.

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Entre los hallazgos reportados destaca el aumento de hasta 40 metros en el nivel freático en algunos sectores del yacimiento, además de cambios en parámetros de calidad del agua asociados a infiltraciones y procesos operacionales históricos.

La propia compañía calificó estos efectos como «significativos», reconociendo además su carácter acumulativo y de largo plazo.

Medidas de control por hasta 25 años

Para enfrentar esta situación, Capstone propone implementar un conjunto de medidas de control hídrico que podrían mantenerse activas durante hasta 25 años, incluso después del cierre de la operación.

Entre las iniciativas consideradas se encuentran sistemas de bombeo destinados a reducir los niveles de agua subterránea en determinadas zonas, junto con pozos de reinyección que permitirían devolver agua de mejor calidad al acuífero para contribuir a la recuperación de las condiciones hidrogeológicas.

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La propuesta busca responder a observaciones realizadas previamente por organismos ambientales, que en años anteriores exigieron a la compañía fortalecer sus estrategias de mitigación y rechazaron iniciativas previas por considerarlas insuficientes.

Minería y gestión hídrica

El caso de Mantos Blancos refleja uno de los principales desafíos que enfrenta la minería en zonas áridas: compatibilizar el desarrollo de nuevos proyectos con la protección de recursos hídricos cada vez más sensibles desde el punto de vista ambiental y social.

En el norte de Chile, donde la disponibilidad de agua es limitada, los sistemas subterráneos son objeto de creciente monitoreo por parte de autoridades, comunidades y organismos ambientales, especialmente en proyectos de expansión minera de gran escala.

La evaluación ambiental de la iniciativa será observada de cerca por la industria, ya que podría transformarse en un referente para futuros proyectos que deban demostrar una gestión más robusta de sus impactos sobre los acuíferos y ecosistemas asociados.