La iniciativa considera una operación a rajo abierto con 22 años de vida útil y una producción estimada de 4,7 millones de onzas recuperables de oro.
El proyecto Lobo Marte de Kinross ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), contemplando una inversión inicial de US$1.500 millones y el desarrollo de una nueva operación aurífera en la Región de Atacama. La iniciativa se ubica en las comunas de Copiapó y Tierra Amarilla, a una altitud aproximada de 4.200 metros sobre el nivel del mar y en una superficie cercana a 2.312 hectáreas.
El proyecto considera la explotación a rajo abierto de los depósitos Marte y Lobo de manera secuencial, con una capacidad de procesamiento de 35.000 toneladas diarias y una vida útil estimada de 22 años, que incluye 3,5 años de construcción, 16 años de operación y 2 años de cierre. En ese período, se proyecta la extracción de 161 millones de toneladas de material y una producción estimada de 6,7 millones de onzas de oro contenido, de las cuales 4,7 millones serían recuperables, con una ley promedio de 1,29 gramos por tonelada.
En términos operacionales, el diseño contempla la instalación de una pila de lixiviación estática con seis fases de crecimiento y un sistema de riego por goteo. El suministro de agua provendrá de pozos existentes operados por Mantos de Oro, con un caudal máximo promedio mensual de 76 litros por segundo. El mineral será transportado mediante camiones hacia el chancador primario y áreas de acopio, mientras que el material estéril se dispondrá en botaderos diseñados para este propósito.
El abastecimiento eléctrico se realizará a través de una línea de transmisión de 220 kV, y el acceso al proyecto se efectuará mediante la Ruta C-341, la cual será mejorada e integrada con un nuevo tramo hacia la faena. De acuerdo con la planificación presentada, la construcción se desarrollaría entre 2027 y 2030, mientras que el inicio de operaciones está previsto para comienzos de la próxima década.
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, destacó el ingreso de esta y otras iniciativas al SEIA, señalando que en las últimas semanas han ingresado proyectos por más de US$17.000 millones. “La activación de diversos megaproyectos mineros durante las últimas dos semanas —por un monto que supera los US$17 mil millones— es una señal clara de un cambio en las expectativas de los inversionistas”, afirmó.
El proyecto Lobo Marte se suma a otras iniciativas recientemente ingresadas al sistema ambiental, entre ellas la Nueva Concentradora Escondida de BHP, con una inversión estimada de US$5.100 millones; la continuidad operacional de Minera El Abra de Freeport-McMoRan, por US$7.500 millones; y el sistema de extracción directa de litio de Albemarle, que considera US$3.100 millones.
Desde la compañía, el proyecto es considerado como una operación de alta calidad y bajo costo, con potencial de largo plazo, en línea con su estrategia de consolidar un distrito aurífero en el norte de Chile. En ese contexto, Lobo Marte se ubica a unos 50 kilómetros de la mina La Coipa, operación que en 2025 alcanzó una producción de 231.770 onzas de oro y que forma parte del portafolio activo de Kinross en el país.
La estrategia de la compañía contempla, además, extender la vida útil de sus operaciones actuales mediante nuevas fases de explotación, con el objetivo de proyectar su presencia en Chile más allá de 2040. Actualmente, el país representa cerca del 11% de la producción global de oro equivalente de la minera canadiense.
