La iniciativa busca optimizar infraestructura y asegurar continuidad operacional en la mina de cobre y molibdeno, sin aumentar producción ni consumo de agua en la Región de Atacama.
La minera canadiense Lundin Mining ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) de Chile un proyecto por US$150 millones destinado a optimizar la infraestructura y extender la continuidad operacional de la mina Caserones hasta el año 2039.
La iniciativa fue presentada el 6 de enero de 2026 ante el Servicio de Evaluación Ambiental, a través de su filial local SCM Minera Lumina Copper, y contempla una serie de ajustes operacionales que no modifican los niveles de producción actualmente aprobados ni incrementan el consumo de agua fresca en la operación ubicada en la comuna de Tierra Amarilla, Región de Atacama.
De acuerdo con la información contenida en el estudio ambiental, el proyecto considera mejoras en accesos, la construcción de un nuevo estanque de agua industrial, la incorporación de dos estanques de respaldo para ácido sulfúrico y la ampliación de la capacidad de lixiviación en aproximadamente 90 millones de toneladas. Asimismo, se contempla la extensión de la operación de la planta de extracción por solventes y electro-obtención (SX-EW), con el objetivo de reforzar la continuidad y resiliencia del proceso productivo.
La propuesta mantiene sin cambios la vida útil, los volúmenes de insumos y las tasas de producción autorizadas en la Resolución de Calificación Ambiental original, otorgada en 2010, y se enmarca en el programa de ajustes operacionales de Caserones, cuya fase anterior obtuvo aprobación regulatoria durante 2025.
La presentación del proyecto se produce en un contexto de precios récord del cobre en los mercados internacionales, escenario que ha impulsado a las compañías mineras a priorizar expansiones brownfield y optimizaciones operacionales frente al desarrollo de nuevos yacimientos, dada la mayor complejidad técnica, regulatoria y de capital que enfrentan los proyectos greenfield.
Para 2026, Caserones proyecta una producción entre 127.000 y 133.000 toneladas de cobre, en línea con las estimaciones de la compañía. La operación es propiedad en un 70% de Lundin Mining y en un 30% de la japonesa JX Advanced Metals, procesa cerca de 84 millones de toneladas de mineral al año y cuenta con una capacidad de molienda de 100.000 toneladas diarias.
El proyecto de optimización forma parte de la estrategia de crecimiento de Lundin Mining, que busca posicionarse entre los diez mayores productores de cobre a nivel global en los próximos años, apalancando expansiones en activos existentes en Chile y Brasil, junto con nuevos desarrollos en el distrito Vicuña, en la frontera entre Chile y Argentina.
En paralelo, la compañía ha intensificado las labores de exploración en el entorno de Caserones, completando cerca de 18 kilómetros de sondajes durante 2025, con el objetivo de respaldar futuras decisiones de desarrollo y mitigar el impacto de la disminución de leyes minerales prevista hacia el final de la década.
