Participación femenina en la gran minería chilena se triplica en una década impulsada por decisiones estratégicas

Un estudio de la UAI revela que el aumento sostenido responde a liderazgo empresarial, presión por talento y un ecosistema institucional que aceleró la transformación del sector.

La participación femenina en el empleo de la gran minería chilena experimentó un crecimiento significativo en la última década, pasando de 7,7% en 2014 a 24% en 2025, de acuerdo con el reporte “Transformación en la gran minería en Chile: Causas, efectos y desafíos de la incorporación de mujeres en la última década”, elaborado por Francisca Pérez, académica de la Escuela de Negocios de la UAI, y Magdalena Aninat, directora del Centro Futuros Empresariales.

El estudio concluye que este avance no es casual, sino el resultado de una transformación estructural impulsada por factores económicos, institucionales y culturales. Entre ellos destacan el liderazgo de las empresas mineras, la creciente necesidad de atraer talento y la consolidación de una institucionalidad que permitió escalar buenas prácticas a nivel sectorial.

El informe, basado en datos de la Alianza CCM-Eleva, posiciona a Chile por sobre países referentes en la materia, como Australia, con 22,5% de participación femenina, y Canadá, con 14,7%, evidenciando un cambio profundo en la configuración del empleo minero nacional.

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Para alcanzar estos resultados, las compañías debieron adaptar sus procesos internos y cultura organizacional. Esto incluyó cambios en los sistemas de reclutamiento, ampliación de las fuentes de talento, programas de formación vinculados a contratación, inversión en infraestructura con enfoque de género en faenas y la implementación de protocolos de acoso con estándares de tolerancia cero.

“Lo interesante es que las innovaciones desarrolladas por empresas individuales —como turnos adaptados, formación sin experiencia previa o infraestructura básica adecuada— se difundieron rápidamente gracias a un ecosistema institucional robusto que actuó como habilitador del cambio”, explicó Francisca Pérez.

En la misma línea, Magdalena Aninat destacó el rol del liderazgo empresarial en este proceso. “Para este cambio fue clave la decisión de la alta dirección de las empresas mineras. Fue un objetivo declarado que movilizó transformaciones internas, adaptaciones operacionales y un cambio cultural profundo. Este caso muestra el rol fundamental que tienen los directorios y CEOs para impulsar transformaciones que generan valor social y competitivo”, señaló.

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El reporte también identifica beneficios concretos asociados a una mayor participación femenina. Entre ellos, una mejora en la disciplina operacional y la cultura de seguridad, la ampliación del pool de talento con perfiles más calificados y el acceso de mujeres a empleos de alta productividad y remuneración. En este último punto, la minería destaca por una relación de ingresos mujer/hombre cercana al 98%, significativamente superior a la de otros sectores productivos.

Pese a estos avances, el estudio advierte que el sector enfrenta nuevos desafíos. Entre ellos, la necesidad de formar a más mujeres en áreas STEM, extender prácticas de diversidad a proveedores y subcontratistas, y resguardar las condiciones que permitieron estos progresos, como ambientes laborales seguros y libres de acoso.

Asimismo, se plantea la importancia de avanzar en políticas de coparentalidad, sistemas de cuidado y una mayor coordinación público-privada, con el objetivo de consolidar una participación femenina sostenida en todos los niveles de la industria, incluyendo roles operativos y de liderazgo.