La minera anticipa mayores gastos en diésel, transporte y explosivos durante el segundo trimestre, en medio de tensiones en la cadena de suministro global.
Teck Resources advirtió que sus operaciones de cobre en Chile enfrentarán mayores costos durante el segundo trimestre de 2026, debido al aumento en los precios del diésel y del transporte marítimo, en un contexto de restricciones en la oferta global de combustibles.
La compañía señaló que sus faenas en el país dependen del abastecimiento de diésel importado, lo que las expone a variaciones en los costos logísticos, particularmente tras las disrupciones asociadas al estrecho de Ormuz. A esto se suma un efecto indirecto en insumos como explosivos, cuyos precios también se ven impactados por el encarecimiento energético.
“Anticipamos mayores costos de flete durante el segundo trimestre de 2026, además de un traspaso en el aumento de costos de explosivos”, indicó la compañía, agregando que se mantiene monitoreando posibles nuevas disrupciones, como restricciones a exportaciones desde países clave.
El escenario refleja una mayor presión sobre las cadenas de suministro en la industria minera, en un contexto donde factores geopolíticos y energéticos comienzan a incidir directamente en la estructura de costos de las operaciones.
Pese a este entorno, la compañía reportó un sólido desempeño en el primer trimestre, impulsado por mayores precios del cobre, aumento en ventas y un incremento en la producción de su operación Quebrada Blanca (QB), ubicada en el norte del país.
La producción en QB creció un 31,2% interanual, alcanzando 55.500 toneladas, mientras que la producción total de cobre de la compañía llegó a 140.000 toneladas en el trimestre, por sobre las 106.100 toneladas registradas en igual período del año anterior.
Teck mantiene su proyección de producción de cobre entre 455.000 y 530.000 toneladas para 2026, con un aumento esperado para 2027. La operación Quebrada Blanca se proyecta como un activo clave dentro de esta estrategia, con una contribución relevante a la producción total.
La compañía también destacó el rol estratégico de sus activos en Chile en el contexto de una creciente demanda global por cobre, impulsada por el desarrollo de infraestructura energética, tecnologías digitales y electrificación.
El escenario de mayores costos operacionales se produce en paralelo a un ciclo de precios elevados del cobre, lo que ha permitido compensar parcialmente las presiones inflacionarias en la industria.