El mayor valor de las exportaciones responde principalmente al fuerte aumento del precio del metal, mientras la producción sigue afectada por menores leyes, problemas operacionales y conflictos laborales en faenas clave.
El fuerte repunte del precio del cobre está amortiguando el impacto de una menor producción minera en Chile, el principal productor mundial del metal. De acuerdo con datos del Banco Central citados por Bloomberg, las exportaciones chilenas de cobre alcanzaron en enero los US$ 4.550 millones, lo que representa un aumento interanual de 7,9%. Sin embargo, este incremento se explica casi exclusivamente por un alza promedio de 34% en los precios, más que por un mayor volumen exportado.
De confirmarse las cifras oficiales de producción más adelante este mes, el desempeño de enero reforzaría una tendencia preocupante para la minería chilena. La producción de cobre del país cayó en términos anuales en cada uno de los últimos cinco meses de 2025, en un contexto marcado por el envejecimiento de los yacimientos, menores leyes minerales y dificultades para acceder a zonas de mayor riqueza en varios depósitos.
Chile, que concentra cerca de un cuarto de la producción mundial de cobre, ha enfrentado una serie de contratiempos operacionales en proyectos estratégicos. Entre ellos se cuentan retrasos y desafíos técnicos en faenas que buscan habilitar nuevas fases de explotación, además de problemas específicos en operaciones de gran escala. En este escenario, el alza del precio del metal ha permitido sostener el valor de las exportaciones y los ingresos, ocultando parcialmente las debilidades estructurales del sector.
El reporte de Bloomberg también menciona las dificultades en una operación de Capstone Copper en Chile, que enfrentó recientemente una huelga que afectó su desempeño, así como los problemas de manejo de residuos en Quebrada Blanca, una de las minas más relevantes del país. Estas situaciones se suman a un cuadro más amplio de presión sobre la oferta, que ha contribuido a llevar el precio del cobre a una serie de máximos históricos durante enero, antes de moderarse a comienzos de febrero.
La combinación de menor producción chilena y restricciones en otros países productores ha tensionado el mercado global, reforzando un escenario de escasez relativa del metal. No obstante, analistas advierten que depender exclusivamente de precios altos para compensar menores volúmenes no es sostenible en el largo plazo, especialmente para una industria que enfrenta crecientes exigencias de inversión, productividad y sostenibilidad.
En este contexto, el desempeño reciente vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de acelerar proyectos estructurales, destrabar inversiones y mejorar la eficiencia operacional, con el fin de revertir la tendencia productiva y sostener el rol de Chile como actor clave en el suministro global de cobre.
