La reducción se explica principalmente por la descarbonización del sistema eléctrico nacional, mientras persiste el desafío estructural de las emisiones directas asociadas a la minería a rajo abierto.
La minería del cobre en Chile registró durante 2024 un total de 12.861 kilotoneladas de dióxido de carbono equivalente (kt CO₂ eq), marcando el nivel más bajo de emisiones de gases de efecto invernadero desde 2010, de acuerdo con el informe “Emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la minería del cobre al año 2024”, elaborado por la Dirección de Estudios y Políticas Públicas de Cochilco. Este resultado se produce pese a un aumento sostenido del consumo energético, asociado a mayores desafíos operacionales derivados del envejecimiento de los yacimientos y la disminución de las leyes minerales.
Del total de emisiones registradas en 2024, un 55% correspondió a emisiones directas y un 45% a emisiones indirectas. Mientras las emisiones directas muestran una tendencia creciente en el largo plazo, con una tasa promedio anual de aumento de 3,7% entre 2010 y 2024, las emisiones indirectas han disminuido a una tasa promedio anual de 4,5% en el mismo período, permitiendo una reducción total anual de emisiones cercana al 1,2%. En paralelo, la producción de cobre se ha mantenido relativamente estable, con una menor participación de cátodos SX-EW y un aumento en la producción de concentrados.
El informe identifica a la minería a rajo abierto como el principal foco de emisiones directas, concentrando el 82% del total en 2024. Este proceso registra un coeficiente unitario de 1,3 toneladas de CO₂ equivalente por tonelada de cobre fino producido, reflejando la creciente intensidad energética de las operaciones mineras. Factores estructurales como mayores volúmenes de material removido, profundización de los rajos y mayores distancias de acarreo han impulsado el consumo de diésel, que representa el 93,3% de las emisiones directas del sector.
En contraste, las emisiones indirectas muestran una reducción significativa, impulsada por la transformación del Sistema Eléctrico Nacional. El factor de emisión del SEN alcanzó en 2024 un valor de 0,2017 toneladas de CO₂ eq por MWh, lo que representa una disminución cercana al 52% respecto de 2018. Este avance responde al aumento sostenido de la participación de energías renovables, particularmente solar y eólica, en la matriz eléctrica nacional. Como resultado, el coeficiente unitario de emisiones indirectas se redujo un 16% respecto de 2023, alcanzando 1,04 toneladas de CO₂ eq por tonelada de cobre fino producida.
El proceso de concentración continúa siendo el principal consumidor de electricidad en la minería del cobre, concentrando el 56% del consumo eléctrico en 2024. A ello se suma el creciente uso de agua de mar, considerando impulsión y desalinización, que se consolida como la tercera mayor fuente de consumo eléctrico del sector. Pese a este aumento, la disminución del factor de emisión eléctrico ha permitido reducir de manera significativa las emisiones indirectas totales, que alcanzaron 5.732 kt CO₂ eq en 2024.
Desde una perspectiva territorial, la Región de Antofagasta concentra el 63% de las emisiones directas del sector, en línea con su participación del 57% en la producción nacional de cobre. Al mismo tiempo, destaca por una reducción de 66,7% en sus emisiones indirectas durante la última década, reflejo del impacto positivo de la integración del sistema eléctrico y la mayor penetración de energías limpias.
El informe concluye que la descarbonización futura de la minería del cobre dependerá crecientemente de la electrificación de procesos mineros, el fortalecimiento de contratos de suministro eléctrico renovable y la aceleración de la innovación tecnológica en equipos móviles. Tecnologías como camiones eléctricos, sistemas trolley y soluciones basadas en hidrógeno verde aparecen como elementos clave para abordar el principal desafío pendiente del sector: la reducción de las emisiones directas asociadas a la etapa mina–planta, en el camino hacia la carbono neutralidad comprometida por Chile al año 2050
