Agua y minerales críticos impulsan nueva oferta académica para enfrentar los desafíos de la minería del futuro en Chile

El aumento de matrículas, nuevas especializaciones y mayor participación femenina reflejan cómo la educación superior se adapta a las necesidades de la industria minera y la transición energética.

El sistema de educación superior en Chile está mostrando señales claras de adaptación a los desafíos del futuro minero, con un aumento en las matrículas en carreras STEM, una mayor participación femenina y una oferta académica cada vez más alineada con las necesidades de la industria.

De acuerdo con estimaciones de Naciones Unidas, hacia 2050 cerca del 75% de los empleos estarán vinculados a áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. En este contexto, instituciones de educación superior técnico-profesional y universitaria han comenzado a fortalecer su formación en áreas clave como minería, sostenibilidad, agua y minerales críticos.

La industria minera enfrenta una creciente demanda por capital humano especializado, no solo para sostener sus operaciones actuales, sino también para abordar transformaciones estructurales como la transición energética, el uso intensivo de agua desalinizada y la expansión en la producción de litio y otros minerales estratégicos.

Formación con foco en sostenibilidad y nuevas demandas

Uno de los ejemplos más representativos es INACAP, que ha impulsado una estrategia orientada a ampliar el acceso y actualizar su oferta formativa. A través de su Programa Mujeres STEM, la institución ha incrementado significativamente el número de becas, beneficiando en 2025 a más de 900 estudiantes, entre apoyos parciales y completos.

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La directora del Área de Minería de INACAP, Carolina Águila, destacó que el objetivo es abrir más oportunidades para mujeres en carreras tradicionalmente masculinizadas, reforzando además los sistemas de acompañamiento académico.

En paralelo, la institución lanzó nuevos diplomados enfocados en desafíos críticos para la industria, como la gestión de desalación y tratamiento de aguas, así como la minería no metálica y el litio, en línea con las prioridades estratégicas del país en materia de minerales críticos.

Crecimiento sostenido en matrículas

El interés por carreras vinculadas al ecosistema minero también se refleja en instituciones como Duoc UC. La carrera de Técnico en Operación y Supervisión de Procesos Mineros, implementada recientemente, registró un crecimiento de 153% en su matrícula, pasando de 47 a 119 estudiantes en 2026.

El subdirector de la Escuela de Ingeniería de Duoc UC, Sacha Krause, explicó que este aumento responde a la creciente demanda de capital humano calificado y al compromiso institucional con una formación pertinente e inclusiva.

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Desde el ámbito universitario, el director de Ingeniería Civil en Minería de la Universidad Adolfo Ibáñez, Miguel Herrera, subrayó que el incremento en matrículas refleja la relevancia estratégica del sector y la necesidad de formar profesionales con una visión sostenible y de largo plazo.

Capital humano como eje estratégico

Iniciativas como la Escuela Mina Planta de Chancón, impulsada por la UAI en la Región de O’Higgins, buscan fortalecer la formación práctica mediante herramientas tecnológicas y metodológicas, contribuyendo a mejorar la calidad de la educación minera en el país.

En conjunto, estas iniciativas evidencian una tendencia clara: la formación vinculada al ecosistema minero se está consolidando como un eje estratégico para el desarrollo de Chile. En un contexto marcado por la innovación, la transición energética y la creciente demanda por minerales críticos, el fortalecimiento del capital humano será clave para impulsar una minería más sostenible, inclusiva y competitiva a nivel global.