Gestión de riesgos en minería: el foco se desplaza desde el control hacia el diseño del modelo operativo

Expertos plantean que la industria debe integrar la seguridad en la toma de decisiones y en la arquitectura organizacional, más allá de sumar controles.

La gestión de riesgos en la gran minería está entrando en una nueva etapa, donde el foco ya no está únicamente en la prevención o en la incorporación de controles, sino en el diseño estructural de los modelos operativos. Así lo plantean Emilio De Giacomo y Enrique Hernández, quienes advierten que, pese a la disminución sostenida de las tasas de accidentabilidad en las últimas décadas, los incidentes de alto potencial no han seguido la misma tendencia.

Este tipo de eventos —aquellos que podrían haber derivado en fatalidades— se han transformado en uno de los principales desafíos de la industria, obligando a revisar los enfoques tradicionales de gestión de seguridad.

Según De Giacomo, la evolución desde modelos reactivos hacia esquemas preventivos ya cumplió su ciclo inicial, y hoy las compañías líderes están avanzando hacia una integración más profunda de la gestión de riesgos en la forma en que operan. “El punto ya no es agregar más controles, sino rediseñar la arquitectura para que la seguridad sea parte natural de cómo se trabaja”, señala.

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En este enfoque, marcos como el Critical Control Management del ICMM y los principios de organizaciones de alta confiabilidad se posicionan como referentes para integrar seguridad, confiabilidad operacional y creación de valor en una misma lógica de diseño.

Desde otra perspectiva, Hernández destaca que la industria enfrenta el desafío de mejorar su capacidad para aprender de los incidentes de alto potencial, así como de fortalecer la calidad de la información que llega a los espacios de decisión. “El estado del arte ya no se mide solo por la tasa de accidentes, sino por la capacidad de anticipar lo que podría ocurrir”, afirma.

En ese contexto, herramientas tecnológicas como sistemas de monitoreo de fatiga, alertas tempranas y modelos de análisis de riesgos digitalizados ya están disponibles, pero su efectividad depende de la disciplina organizacional y de su integración en la gestión diaria.

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Los especialistas identifican brechas persistentes en la industria, como modelos operativos fragmentados, diferencias en estándares entre empresas mandantes y contratistas, y culturas organizacionales donde la seguridad pierde prioridad frente a presiones de producción o costos.

A ello se suma la necesidad de incorporar nuevas dimensiones de riesgo, como factores psicosociales, ciberseguridad operacional y gestión de relaves, áreas que comienzan a adquirir mayor relevancia en el contexto actual.

Desde esta perspectiva, la discusión deja de centrarse en el cumplimiento de normas y auditorías, y se traslada hacia el diseño organizacional y la gobernanza del riesgo. “La pregunta clave es si el modelo está construido para que la seguridad sea una consecuencia natural de cómo se toman decisiones”, concluyen.

El desafío, coinciden, es avanzar hacia estructuras que integren de manera efectiva seguridad, productividad y sostenibilidad, en un escenario donde la confiabilidad operacional y la licencia social serán determinantes para la minería de la próxima década.