La compañía alcanzó récord de EBITDA y utilidades, aunque su producción trimestral se vio afectada por una paralización en Mantoverde.
Capstone Copper informó sus resultados del primer trimestre de 2026, destacando un desempeño financiero récord impulsado por el alza en los precios del cobre y un sólido desempeño operacional en sus activos.
Durante el período, la compañía alcanzó un EBITDA ajustado de US$329,1 millones, marcando su sexto trimestre consecutivo con resultados récord. Asimismo, reportó utilidades netas atribuibles a los accionistas por US$102,5 millones, revirtiendo las pérdidas registradas en igual periodo del año anterior.
En términos operacionales, la producción total de cobre contenido alcanzó 47.960 toneladas, lo que representa una caída de 11% respecto al primer trimestre de 2025. Esta disminución se explica principalmente por una huelga de 35 días en la operación Mantoverde, que afectó el acceso a mineral de mayor ley y redujo el procesamiento durante parte del trimestre.
Pese a este impacto, la compañía logró mantener costos relativamente estables, con un costo C1 consolidado de US$2,66 por libra, levemente superior al año anterior, influido por menores volúmenes de producción y mayores costos unitarios.
En paralelo, Capstone destacó avances relevantes en su cartera de crecimiento. El proyecto Mantoverde Optimized —una expansión brownfield— continúa en ejecución, con una inversión estimada de US$176 millones y el objetivo de aumentar la producción en cerca de 20 mil toneladas anuales de cobre, además de extender la vida útil de la operación.
Asimismo, el proyecto Santo Domingo avanza hacia una decisión final de inversión prevista para fines de 2026, con trabajos en ingeniería, exploración y estructuración de financiamiento en curso.
La compañía mantiene sin cambios su guía para 2026, proyectando una producción entre 200.000 y 230.000 toneladas de cobre, con costos C1 en el rango de US$2,45 a US$2,75 por libra.
En cuanto al entorno externo, Capstone advirtió presiones de costos derivadas del contexto geopolítico, particularmente por el aumento en precios de insumos clave como el diésel y el ácido sulfúrico, aunque sin impactos operacionales directos hasta ahora.
Con estos resultados, la compañía refuerza su posicionamiento en un escenario de mercado favorable para el cobre, apoyado por fundamentos de demanda robusta y una cartera de proyectos orientada al crecimiento de largo plazo.
