El 8° Índice Señales de la Minería de Vantaz Group y CESCO revela el mayor nivel de confianza registrado desde el inicio del estudio en materia económica y de inversión, aunque la permisología, los costos operacionales y la incertidumbre regulatoria continúan siendo factores de preocupación para el sector.
La minería chilena atraviesa uno de sus momentos de mayor optimismo de los últimos años, impulsada por favorables perspectivas económicas, una sólida cartera de inversiones y la creciente demanda mundial de minerales críticos para la transición energética. Así lo refleja la octava edición del Índice Señales de la Minería, elaborado por Vantaz Group y el Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO), que recoge la percepción de 255 actores del ecosistema minero consultados entre abril y mayo de 2026.
El estudio muestra que tanto la evaluación de la situación económica actual de la industria como las expectativas para los próximos 24 meses alcanzaron sus mejores niveles desde que comenzó la medición. La proyección de inversión minera para el mismo período llegó a 87,45 puntos, ubicándose en la categoría de “muy optimista” y marcando el valor más alto de toda la serie histórica.
Este escenario se alinea con la cartera de inversiones mineras proyectada por Cochilco para la próxima década, estimada en US$105.000 millones.
Mauro Mezzano, socio de Vantaz Group, señaló que si bien la industria ha recuperado la confianza, aún enfrenta desafíos estructurales relevantes.
“Los resultados reflejan que la industria recuperó la confianza, pero no ha resuelto sus tensiones de fondo. El índice de inversión está en máximos históricos, y eso es una señal potente. Lo que nos preocupa es que la presión de costos operacionales lleva dos años consecutivos en zona de alza”, afirmó.
Una visión similar planteó Jorge Cantallopts, director ejecutivo de CESCO, quien destacó la oportunidad estratégica que enfrenta Chile en el contexto de la transición energética global.
“Chile enfrenta una oportunidad única para consolidar su posición como principal proveedor de minerales críticos para la transición energética global. Las señales de optimismo que recoge el estudio son positivas, pero también evidencian que la competencia internacional se está intensificando”, señaló.
En materia regulatoria, el informe muestra una mejora significativa en las expectativas de mediano plazo. Por primera vez, la percepción sobre el entorno regulatorio para los próximos dos años se ubica claramente en terreno optimista. Sin embargo, el corto plazo continúa generando cautela entre los actores del sector.
La permisología y los tiempos de tramitación vuelven a posicionarse como el principal obstáculo para el desarrollo de nuevos proyectos mineros, seguidos por la incertidumbre regulatoria y los conflictos socioambientales.
Para Jorge Riesco, presidente de Sonami, uno de los desafíos centrales es avanzar hacia procesos más eficientes y coordinados.
“El sistema hoy está concebido sobre la base de la desconfianza, y ese es el principal problema que tenemos para calificar un proyecto. Si lográramos ordenarnos en torno a un objetivo común, donde aprobar un proyecto sea visto como un logro compartido entre la industria, el Estado y las comunidades, la conversación cambiaría completamente”, sostuvo.
El estudio también revela que la presión sobre los costos operacionales sigue siendo una preocupación transversal para la industria. Por segundo año consecutivo, todos los insumos críticos evaluados permanecen en niveles que anticipan aumentos durante los próximos doce meses.
Los reactivos químicos lideran las expectativas de alza para 2026 con 84,68 puntos, seguidos por explosivos, neumáticos, combustible, mano de obra, energía, agua y bolas de molienda.
El agua continúa siendo un factor especialmente sensible. Aunque disminuyó respecto de la medición anterior, mantiene una valoración elevada de 79,2 puntos. Entre las compañías mineras la preocupación es aún mayor, alcanzando 84 puntos, reflejando su creciente relevancia en la planificación operacional y financiera de los proyectos.
La octava versión del estudio incorporó además un análisis sobre la percepción del impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los mercados mineros. En el caso del cobre, la evaluación general alcanzó 59,02 puntos, ubicándose en una zona levemente optimista.
Sin embargo, el informe detectó diferencias importantes entre compañías mineras y empresas proveedoras. Mientras las mineras se mantienen en una posición neutral, con 48,68 puntos, las proveedoras muestran una visión más optimista, alcanzando 62,30 puntos.
Una situación similar se observa en el litio, mientras que en hierro y acero predomina una visión más cautelosa, con evaluaciones cercanas a la neutralidad.
Juan Pablo Schaeffer, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Anglo American Chile, destacó que el país cuenta con condiciones excepcionales para aprovechar el crecimiento esperado de la demanda mundial de cobre.
“Tenemos todo el potencial para responder al aumento de la demanda global de cobre. Pero tenemos que hacerlo bien, simplificar los procesos y aprovechar la oportunidad que tenemos como país”, afirmó.
El estudio concluye que la minería chilena enfrenta un escenario favorable para la inversión y el crecimiento, aunque advierte que convertir ese optimismo en proyectos concretos requerirá avanzar en materias como competitividad, eficiencia regulatoria, control de costos y desarrollo de nuevas capacidades para responder a una demanda global cada vez más exigente.
