Analistas mantienen perspectivas alcistas, con proyecciones que apuntan hasta US$15.000 en el mediano plazo.
El precio del cobre se ha mantenido sobre los US$13.200 por tonelada, en un contexto marcado por riesgos en la oferta global y señales de fuerte demanda, especialmente desde China, principal consumidor del metal.
Durante la jornada, el cobre llegó a superar momentáneamente los US$13.300 por tonelada, acumulando cuatro semanas consecutivas de alzas y acercándose a los niveles máximos registrados a comienzos de año, cuando bordeó los US$13.500.
Entre los factores que explican este comportamiento se encuentra la interrupción en el suministro de ácido sulfúrico —insumo clave en la producción de cobre— debido al cierre del Estrecho de Ormuz, lo que afecta a cerca de un 20% de la producción mundial de cobre refinado.
A esto se suma la decisión de China de restringir sus exportaciones de ácido sulfúrico a partir de mayo, lo que podría tensionar aún más la producción en países mineros relevantes como Chile y la República Democrática del Congo.
En el caso chileno, se estima que cerca de un tercio del ácido sulfúrico utilizado por la industria minera proviene de China, lo que podría poner en riesgo hasta 200.000 toneladas de producción, particularmente en operaciones que utilizan el proceso SX-EW para la obtención de cobre.
En paralelo, la demanda continúa mostrando dinamismo. Datos recientes indican que la actividad en fundiciones chinas alcanzó niveles récord en marzo, mientras que los inventarios en la Bolsa de Futuros de Shanghái han disminuido, reflejando un mercado ajustado.
En este escenario, el banco de inversión Goldman Sachs mantuvo su proyección de precio promedio para 2026 en US$12.650 por tonelada, pese a estimar un superávit global de 490.000 toneladas.
Por su parte, desde el mercado de commodities, la firma Traxys proyecta un escenario más alcista en el mediano plazo, estimando que el precio del cobre podría alcanzar los US$15.000 por tonelada en un horizonte de dos a tres años.
Las perspectivas del mercado continúan condicionadas por factores geopolíticos, disponibilidad de insumos críticos y evolución de la demanda global, en un contexto donde el cobre mantiene su rol central en la transición energética y el desarrollo tecnológico.
