Sindicato N°2 instó a sus bases a votar en contra de la propuesta de la empresa, prolongando un conflicto que ya impacta la continuidad operativa de la mina.
La huelga que afecta a la operación Mantoverde, en el norte de Chile, entró en una nueva fase luego de que el sindicato que representa a los trabajadores llamara formalmente a rechazar la última oferta contractual presentada por la compañía y a extender la paralización iniciada a comienzos de enero. El conflicto involucra a una faena controlada en un 70% por Capstone Copper y en un 30% por Mitsubishi Materials.
La empresa presentó esta semana una nueva propuesta orientada a destrabar el proceso de negociación colectiva, la que incluye un bono de $15 millones por trabajador, un reajuste salarial de 1% y otros beneficios. Desde la compañía señalaron que la oferta fue formulada como un gesto de buena fe para poner término a la huelga y reiteraron el llamado a restablecer el control de sus instalaciones y levantar el bloqueo que afecta a la planta desalinizadora que abastece de agua a la operación.
Sin embargo, el Sindicato N°2 sostuvo que la propuesta representa un retroceso significativo respecto de la oferta presentada el pasado 8 de enero, tanto en las condiciones permanentes como en el bono de término de negociación. En esa línea, la dirigencia sindical llamó a sus afiliados a rechazar el acuerdo y a mantener la movilización, señalando que la empresa no habría respondido a las demandas centrales de los trabajadores.
De acuerdo con lo informado, la propuesta será sometida a votación este viernes, instancia que definirá la continuidad del conflicto. Mientras tanto, la paralización se mantiene sin avances sustantivos, en un contexto marcado por la ocupación de la planta desalinizadora por parte de trabajadores en huelga, situación que ha generado efectos directos sobre el suministro de agua y la operación minera.
Durante 2025, Mantoverde produjo 62.308 toneladas de concentrado de cobre sulfurado y 32.807 toneladas de cátodos de cobre, volumen equivalente a cerca del 0,4% de la producción global del metal. La persistencia del conflicto ocurre en un momento de alta sensibilidad para el mercado del cobre, con precios en niveles históricamente elevados y una creciente atención a eventuales disrupciones en la oferta asociadas a conflictos laborales y restricciones operativas.
