El Ministerio de Minería enviará cinco CEOL a la Contraloría en marzo, en un intento por dinamizar la Estrategia Nacional del Litio y elevar la producción hacia 2034.
El Ministerio de Minería ingresará en marzo cinco nuevos Contratos Especiales de Operación de Litio (CEOL) a la Contraloría General de la República, pocos días antes del término del mandato del Presidente Gabriel Boric. La medida busca acelerar la expansión productiva en el marco de la Estrategia Nacional del Litio lanzada en 2023.
Los contratos corresponden a los salares de Ascotán, Quillagua Sur, Hilaricos, Piedra Parada y Agua Amarga. En paralelo, otros tres proyectos —Quillagua Norte, Quillagua Este y Planta El Águila— continúan en revisión regulatoria. Además, la cartera avanza en dos adjudicaciones directas en Ollagüe y Laguna Verde, separadas de los procesos licitatorios presentados en enero.
El proceso no ha estado exento de controversias. El mes pasado, los contratos de Quillagua Norte y Quillagua Este fueron objetados por la autoridad fiscalizadora debido a deficiencias legales en la definición de requisitos de adjudicación, señalando que solo el Presidente de la República tiene facultades para establecer dichos criterios. La discusión se centra en la tramitación de los CEOL cuando son solicitados por privados o consorcios, esquema distinto al aplicado en asociaciones entre empresas estatales y socios estratégicos.
La nueva ofensiva regulatoria forma parte de un esfuerzo más amplio por recuperar dinamismo en la industria del litio. Chile proyecta aumentar su producción anual desde unas 280.000 toneladas en 2024 a cerca de 430.000 toneladas hacia 2034, reforzando su posición en el mercado global.
En ese contexto, destacan avances como la sociedad Nova Andino Litio SpA, alianza entre Codelco y SQM, que opera en el Salar de Atacama, así como el desarrollo de Salares Altoandinos. También se mantiene en espera la formalización de la asociación en Maricunga entre Codelco y Rio Tinto Group, pendiente de aprobaciones de libre competencia en Chile y China.
Aunque Chile continúa siendo el segundo mayor productor mundial de litio, ha perdido participación frente a competidores de crecimiento más rápido. Representantes del sector han señalado que el país podría recuperar liderazgo si se agilizan permisos y se ajusta el marco regulatorio para incentivar mayor inversión privada, considerando que más de 40 salares aún permanecen sin desarrollar.
El desenlace de los nuevos CEOL y la definición de criterios regulatorios serán claves para determinar el ritmo de expansión de la industria en los próximos años, en un escenario marcado por la competencia internacional y la creciente demanda vinculada a electromovilidad y almacenamiento energético.
